Una multitud veneró a la Inmaculada Concepción

Con gran fervor religioso, una multitud se congregó en la tarde de ayer en la plaza General Francisco Ramírez para participar de los festejos con los que se veneró a la Inmaculada, patrona de Concepción del Uruguay. Los actos litúrgicos, encabezados por el obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, se desarrollaron con la tradicional procesión que este año, debido a los trabajos de restauración que se efectúan en la Basílica, comenzó frente a la casa parroquial. Lozano instó a “mejorar nuestras vidas”
Con gran fervor religioso, una multitud se congregó en la tarde de ayer en la plaza General Francisco Ramírez para participar de los festejos con los que se veneró a la Inmaculada, patrona de Concepción del Uruguay. Los actos litúrgicos, encabezados por el obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, se desarrollaron con la tradicional procesión que este año, debido a los trabajos de restauración que se efectúan en la Basílica, comenzó frente a la casa parroquial. Desde allí los feligreses de ésta y otras ciudades entrerrianas se encolumnaron detrás de la Cruz Procesional y de la imagen de la Virgen para marchar junto al clero de la Diócesis por calle San Martín hasta Jordana y por ésta hasta Galarza para arribar y girar en torno a la plaza Ramírez hasta concluir el trayecto de rezo y oración frente al edificio de la Municipalidad. En tanto se dispuso que la figura de la santa patrona se detuviera en la ochava de 3 de Febrero y San Martín para que todo su pueblo religioso tuviera la oportunidad de observarla. Tras el paso de los últimos manifestantes por esa esquina, la imagen de la Inmaculada Concepción emprendió el camino hacia el altar, levantado en la explanada del Centro Cívico, siendo saludada en el trayecto por los pañuelos blancos, los vítores, los aplausos de miles de creyentes y los acordes de la Banda de Música del Batallón de Ingenieros Blindado 2.

“Arreglar”

Al llegar a la explanada del Centro Cívico, monseñor Lozano, acompañado por los sacerdotes de las parroquias y capillas de nuestra comunidad, celebró la Eucaristía, punto saliente de la celebración. En su homilía, el Obispo hizo referencia a la puesta en marcha de la Basílica. “Así como arreglamos la parroquia para celebrar la Eucaristía, como lugar de la comunidad cristiana, nosotros, como templos de Dios, tendríamos que mirarnos para ver qué arreglamos de nuestra vida: qué cosas deberíamos mejorar para que el Espíritu Santo brille con más resplandor en nuestro propio corazón”, señaló. Y acotó: “si queremos acompañar la restauración del templo de nuestra Madre, amemos de todo corazón a Dios y al prójimo como a nosotros mismos”.

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