Una multitud de tucumanos homenajeó ayer a la Virgen de La Merced, patrona y generala del Ejército Argentino. La Fe de los tucumanos se evidenció en cada cuadra, en cada rostro, en cada alma que participó ayer con alegría y espiritualidad de los festejos.
De a poco la Plaza Independencia se colmó en un acto emocionante donde se pidió ayudar a los "hermanos adictos". De este modo la Iglesia invocó a la Virgen, en su carácter de "redentora de cautivos" e invitó a todos los tucumanos a regalarle una nueva corona espiritual a la Virgen, como hace 100 años lo hizo el pueblo de Tucumán. Esta "corona" será la Fazenda de la Esperanza, cuya piedra basal se colocará el sábado, a las 10, en el predio donde funcionará, en la ruta 9, al ingreso de El Cadillal.
"Dios quiere que todos se salven y lleguen a la verdad", dijo monseñor Alfredo Zecca, ayer, en el escenario que se montó frente a la Iglesia Catedral. "La Iglesia somos todos los hombres", expresó y agregó que "como dijo nuestro padre santo Francisco debemos tener una misión paradigmática, lo que significa un cambio de actitud, que la Iglesia se ponga en un estado de actitud para renovar la palabra de Fe en el mundo. Renovar la estructura de la Iglesia es fruto de la misión".
En este sentido indicó que "el mundo es como es, en el de hoy se confunden valores y contravalores, por lo tanto es un desafío el cambio cultural en este terruño que debemos evangelizar".
Zecca aseguró que “debemos acentuar nuestra pertenencia y evitar la tentación del individualismo que cada vez es más fuerte. Ya la gente no acepta mediaciones de la Iglesia, ni sacramentos, ni liturgias, ni misas".
A su vez puntualizó que "no se puede vivir la iglesia aislada de la comunidad porque no hay Fe sin comunidad".
Por último expresó la importancia de “ayudar y brindarles esperanzas a nuestros hermanos esclavos de las adicciones. Todos debemos colaborar, apostando por una Iglesia humilde, eclesiástica, misionera, sabiéndonos pecadores".
Mientras Zecca brindó su homilía varios tucumanos mostraron emoción, religiosidad. “Que la paz sea contigo, hermano”, dijo una señora, mientras abrazaba a la persona que tenía a su par.
La Virgen de la Merced como Generala del Ejército
La historia cuenta que el General Belgrano durante la batalla de Tucumán, el 24 de septiembre de 1812, en plena guerra por la independencia, puso toda su confianza en Dios y en nuestra Señora de la Mercedes, a quién adopta como Patrona del Ejército. Ese día que se libró el combate, el General estuvo orando largo rato ante el altar de la Virgen. Después de la victoria, en el parte de guerra que transmite al gobierno, escribe textualmente: "La Patria puede gloriarse de la victoria que han obtenido sus armas el día 24 del corriente, día de Nuestra Señora de la Merced, bajo cuya protección nos pusimos". El General profundamente conmovido por el triunfo, nombra a la Virgen de las Mercedes como Generala del Ejército. Las religiosas de Buenos Aires al enterarse de esto remitieron a Belgrano cuatro mil escapularios de la Merced para que distribuya entre los soldados y en la próxima batalla, la de Salta, son divisas de guerra.
A partir de estos hechos, esta advocación mariana adquiere una solemnidad particular en los principales santuarios de la cristiandad.
En el año 1912, al cumplirse el Centenario de la Batalla de Tucumán, la imagen de nuestra Señora de las Mercedes de Tucumán, fue coronada solemnemente en nombre del Papa San Pío X. En varias ciudades del país, y en especial en nuestra ciudad de Mercedes (Corrientes) se venera a Nuestra Señora de la Mercedes con la intención de asegurarnos en perpetuidad su amparo y devoción.

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