La mayoría de los fieles participó de alguna de las misas que se celebraron entre la mañana y la tarde de ayer
El día 13 del séptimo mes del año es aquel en el que la grey católica recuerda la aparición de Nuestra Señora de la Victoria.
La mayoría de los visitantes participó de alguna de las misas que se oficiaron entre la mañana y la tarde, mientras otros prefirieron pasar por el santuario o rezar en el patio frente a la imagen.
Más allá de peticiones muy personales, casi todos los feligreses contaron que le pidieron a la Virgen por su familia o por salud.
El frío que acompaña cada año esta especial jornada nunca es impedimento para que miles de personas de distintas edades y localidades de la Región se acerquen a realizar sus oraciones o a depositar sus ofrendas. “Nada frena a un creyente”, dijo una religiosa que se encontraba en la vereda, haciendo la cola para llegar hasta la imagen de la Virgen.
Llegaron creyentes de los más diversos barrios de la Ciudad, así como de Berisso, Ensenada, distritos del Conurbano bonaerense y del interior de la Provincia e, incluso, de la capital federal.
Como todos los años, el barrio del templo de 54 y 23 cambió por completo su fisonomía y su ritmo, más aún en fin de semana.
Autos, micros, taxis, motos, bicicletas. Todos los vehículos eran válidos si se trataba de llegar hasta la imagen de la Rosa Mística, y todos desfilaron durante la mañana y la tarde por la zona.
LA HISTORIA
La primera aparición de la Virgen se produjo en Montichiari (Monte Luminoso), una pequeña ciudad del norte de Italia. Fue en la primavera de 1947 cuando a Pierina Guilli, quien ejercía el oficio de enfermera, se le apareció “una hermosísima señora que vestía túnica morada y cubría su cabeza con un velo blanco, tenía el pecho atravesado por tres espadas, y su rostro estaba triste. Entre lágrimas, pidió “oración, penitencia y reparación”. Y guardó silencio.
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