Una multitud despide al Padre Miranda en la Parroquia Sagrado Corazón

Una multitud despide al Padre Miranda en la Parroquia Sagrado Corazón
Sus restos son velados desde este mediodía y permanecerán a los pies de la Virgen de los Milagros hasta mañana. Adolfo Rodríguez Saá visitó la iglesia cerca de las 15. “Es una gran pérdida para la Provincia, la Iglesia y para quienes fuimos sus amigos”, dijo.

"Las personas solo mueren cuando se las olvida, algo que nunca va a pasar con nuestro querido padre Miranda, que hoy nos ha dejado huérfanos pero con un enorme legado de fe, del que todos somos herederos, esta iglesia, su orgullo llevará su cuerpo mortal que descansará en los pies de la Virgen que tanto amaba y desde allí seguirá siendo el alma de esta parroquia para siempre”, fueron las conmovedoras palabras del párroco Gustavo Méndez quién ofició la misa de despedida de Monseñor Eduardo Miranda. Fue pasado el mediodía, cuando las campanas anunciaron la llegada de sus restos desde Buenos Aires. El dolor se hizo aún más presente y sus amigos acompañaron con lágrimas y llanto el ingreso del féretro al templo.

Una misa y el sacramento de la eucaristía fueron el homenaje de despedida a Monseñor Miranda. Los recuerdos invadieron a Méndez durante la ceremonia. “No puedo olvidar cuando esto era un sitio baldío y el padre me trajo para que conociera el terreno, hizo la bendición del lugar y me preguntó: ¿Gustavo dios me dará vida para ver construido este templo?, yo le dije que sí. Cada paso que daba en la construcción de la iglesia me llevaba y me lo mostraba, este lugar fue su vida, oficiar su despedida es para mí un honor enorme” señaló con la voz entrecortada Méndez, dirigiéndose a los rostros cargados de dolor de los presentes.

El intendente de la ciudad Mario Merlo y toda su comitiva, además de miembros del Concejo Deliberante, vecinos y del el ex presidente y actual senador nacional Adolfo Rodríguez Saá se acercaron a despedir al párroco del Sagrado Corazón. Luego de rezar el rosario junto a Merlo, Rodríguez Saá señaló: “Se ha ido un gran amigo personal, un amigo de la provincia, un cura comprometido con la realidad social, con cada uno de sus feligreses, es un momento muy triste” y luego agregó: “Monseñor Miranda tenía la virtud de estar siempre donde se lo necesitaba para lograr el reencuentro y la paz, es una gran pérdida para la provincia, para la iglesia y para todos los que fuimos sus amigos”.

Por otra parte, María Zoila Arguello, quién acompañó al padre desde 1976, permaneció en todo momento dedicándole sus rezos, y con ojos invadidos por las lagrimas dijo: “No voy a llorar, así lo hubiese querido el padre. Tenía mi hija en el Sagrado Corazón de alumna así que empecé a venir desde el setenta y seis, empecé a anotar las misas, siempre estuve a su lado, el me acompañó en los momentos más difíciles. Yo siempre le decía, cuando usted entra a la sacristía acompañado de sus monaguillos es para mí como si fuese Jesús que viene con sus apóstoles, lo voy a llevar siempre en mi corazón porque fue mi guía, todo para mí”.

La senadora Nacional Liliana Negre de Alonso, quien acompañó al Padre Miranda hasta el día final en el Hospital Austral de Buenos Aires, comentó emocionada: “Es una gran pérdida la de este cura, que era el cura gaucho, de una fortaleza increíble, un gran guía espiritual".

Por otra parte, la concejal Carolina Sosa, quien también estuvo junto al párroco los quince días que estuvo internado agregó: “Ha sido una persona muy importante tanto para mí como para toda mi familia, lo conozco desde mis cinco años, cuando era alumna del Sagrado Corazón, ha sido un amigo personal, un guía espiritual y un verdadero pastor de la iglesia, haber podido estar en los últimos instantes de su vida fue muy importante para mí, porque siempre me unió un gran afecto, le agradezco todo lo que le ha ofrecido al pueblo de Villa Mercedes y a la provincia".

La despedida final será mañana miércoles, a las 19, con una misa que celebrará el obispo Pedro Daniel Martínez. Luego, sus restos quedarán en el camarín a los pies de la virgen de la Medalla Milagrosa, cumpliendo el deseo del padre de que sus restos descansen en lo que fue su hogar.

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