Se multiplicaron ayer las desgarradoras escenas de dolor en el último adiós a Maurito

Se multiplicaron ayer las desgarradoras escenas de dolor en el último adiós a Maurito

Sus compañeritos de segundo grado lloraron sobre el féretro. Totalmente quebrados, sus padres no pudieron articular palabras. El dolor de las docentes de la escuela a la que asistía.

La mirada de Berta seguía perdida en el horizonte, mientras recibía las condolencias de decenas de personas, conocidas y no, mientras Luis, su padre llevaba el peso del pequeño ataúd con el cuerpecito de Mauro, hasta la cruz mayor del cementerio de Maco, en la mañana de un domingo soleado, pero muy amargo para la comunidad santiagueña.

Ayer fueron inhumados los restos de Mauro López, el pequeño de siete años que el pasado sábado 18 de agosto aspiró purpurina en un accidente doméstico, que lo llevó a una dura lucha por su vida.

A las nueve de la mañana partió el cortejo fúnebre desde la sala velatoria ubicada en calle La Plata, entre Pellegrini y Salta, en el centro de nuestra ciudad, con destino al cementerio de la localidad de Maco. Un cordón integrado por alumnos de la escuela Manuel Belgrano, donde el pequeño cursaba el segundo grado, le dio el último adiós.

Luego de pasar por inmediaciones de su domicilio en el Bº Almirante Brown, el cortejo llegó al cementerio donde se renovaron las muestras de profundo pesar.

Incrédulos

“Para nosotros es muy difícil este momento, porque realmente tuvimos un año fatal. Hace poco, en el accidente de la combi que venía de Loreto murió una docente joven y con mucho por delante, y cuando no terminamos de salir de eso, pasa ahora lo de Mauro. Estamos muy mal”, dijo Claudia Chari, rectora del establecimiento.

El momento más desgarrador de la ceremonia de ayer, fue cuando los compañeritos de Mauro le dieron el último adiós rodeando el féretro, y con lágrimas en los ojos elevaron sus oraciones.

Luego, todos se confundieron en un gran abrazo con Berta, quien alcanzó a darles las gracias.

Y no sólo fueron familiares y amigos quienes estuvieron presentes en el cementerio ayer. Una mujer mayor, que llegó en bicicleta, preguntó dónde lo sepultaban y dijo: “Pobre angelito, no saben cuánto recé por él. Ahora hay que pedir por su familia. No quería dejar de venir”.

Mauro López Banegas falleció el sábado poco antes del mediodía en la unidad de terapia intensiva del Cepsi, luego de que los médicos confirmaran el viernes su muerte cerebral, y anunciaran un “cuadro irreversible”.

Había sido internado el martes 21 de agosto, y sufrió un paro cardiorrespiratorio del que pudo ser sacado, pero luego de un tiempo prolongado. La falta de irrigación habría determinado finalmente su muerte cerebral. 

Actividad escolar

Hoy será dispar la actividad en la escuela Manuel Belgrano a la que asistía Maurito.

Según confirmaron las autoridades del establecimiento, la actividad será normal para todos los grados, excepto para el 2º B, al que iba el pequeño.

“Como fue en un fin de semana no corresponde el cese de actividades, pero sus compañeritos del 2º B, no van a tener clases”, explicaron.

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