No va a ser fácil convencer a José Mujica. Es que el nuevo presidente quiere seguir viviendo en su chacra de Rincón del Cerro, en los suburbios de Montevideo, en una humilde casa que pasará a convertirse en su residencia oficial.
"¿Vos te creés que voy a despachar desde aquí los asuntos oficiales? No, m'hijo. Yo aquí sólo vendría a dormir con Lucía" Topolansky, su esposa, comentó a este enviado mientras lo seguía a las zancadas, esquivando latas, por las galerías con techo de chapa que rodean la vivienda.
La casa está cobijada por una espesa fronda en un amplio descampado que es una pesadilla para la seguridad. Es un campo de 14 hectáreas en el que la pareja presidencial cultiva cereales.
Fuentes oficiales dijeron a Clarín que, si al final se accede a los deseos de Mujica, se levantarán más cercas y un alto muro para resguardar la intimidad de la vivienda, que en la actualidad está casi a la vista, protegida apenas por unos árboles y un par de perros. Asimismo, la idea es dotar a la propiedad de varias torres de vigilancia que mejoren la seguridad global del predio.

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