Una mujer de 80 años y la empleada fueron asaltadas, el lunes a la madrugada en su casa de Aguilares por cinco delincuentes Los ladrones se llevaron joyas y dinero. Hasta tuvieron tiempo de saborear una tarta de dulce de leche
Los momentos de terror que vivieron Norma Hissen de Chehín, de 80 años, y su empleada, Erica Soria, comenzaron alrededor de las 1.30. “Entraron por la tapia del costado que da a una casa en construcción. A la par hay una vivienda que pertenece al ingenio Santa Bárbara”, indicó Soria. La joven fue sorprendida en su habitación que da al patio, mientras dormía. “Uno entró por la ventana, me levantó de la cama y me colocó el revólver en la cara”, señaló. Después agregó: “le abrió la puerta a otro ladrón, me pusieron una calza en la cabeza para que no los viera, me ataron las manos y me hicieron arrodillar”. En ese momento sonó un timbre que usa la dueña de casa para comunicarse con la empleada. “Ellos pensaron que era una alarma y se pusieron nerviosos”, narró. Después la llevaron hasta el interior de la casa. De ahí al primer piso donde estaba Hissen de Chehín. “Me guiaban porque no veía nada y todo el tiempo me preguntaban por una plata”, relató la joven.
Al parecer, junto a la mujer mayor estaban otros tres asaltantes, que la trasladaron desde su habitación hasta otro cuarto. La dueña de casa contó después que la habían puesto boca abajo, y ella lloraba y gritaba. La empleada aseguró que dos de los asaltantes tenían tonada porteña y otro era tucumano.
Los ruegos de la dueña de casa los enfurecían más. “Estoy operada del corazón; les suplicó que tengan piedad”, les pidió, pero sólo recibió burlas y más amenazas. Otro detalle del asalto es que los delincuentes trataban a Hissen de Chehín con cierta familiaridad. Según Soria, los ladrones le exigían a su patrona el dinero de la venta del supermercado de Concepción. La familia de Hissen de Chehín aclaró que si bien cerraron en estos días un comercio en Concepción, “nunca” lo vendieron.
Según consta en la denuncia policial, los asaltantes encontraron en un armario una caja con joyas, dinero y dólares. Además, los ladrones habrían estado hasta las 5.30 y tuvieron tiempo de comer una tarta de dulce de leche y tomar gaseosas.
El silencio en la casa significó el fin de una noche siniestra. Soria se desató. Fue hasta otra habitación donde estaba Hissen de Chehín.
“La encontré boca arriba con un repasador en los ojos y las manos atadas en cruz”, dijo. La dueña de la vivienda, ya liberada, se incorporó y juntas bajaron las escaleras. Fueron hasta la puerta y la señora de Chehín fue hasta una estación de servicio cercana. Allí se topó con un patrullero y le contó lo que había pasado.
El asalto a la vivienda de Norma Hissen de Chehín está siendo investigado por el fiscal Jorge Antonio Echayde, a cargo de la Fiscalía de Instrucción Penal N° III del Centro Judicial de Concepción. “Estoy detrás de los posibles autores. Tengo varios datos que estoy procesando”, reconoció el funcionario judicial. Indicó que revisarán las cámaras de seguridad.
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