Ya ocupan el 35% de las vacantes de las escuelas que capacitan. Calu Rivero y otras famosas dispararon el boom.
De acuerdo con un relevamiento hecho por Clarín, cerca de un 35% de los nuevos inscriptos para cursos de DJ son mujeres, una tendencia que creció en la última década y se espera que en los próximos años llegue a nivelar a ambos sexos. Y es que el interés por la música electrónica explotó desde las primeras fiestas Creamfields en 2001 hasta la actualidad, lo que abrió nuevos públicos. Y nuevos mercados.
“Los DJ’s son la cara visible de esta industria, son estrellas”, explica Federica Consentino, directora de Escuela Sónica, uno de los centros que ofrece cursos. Esta exposición hace que sean reconocidos, y que más chicos y chicas quieran entrar al mundillo. “Yo venía dando vueltas por el ambiente. Un día subí a la cabina, y quise saber de que se trataba. Nunca pensé que podría hacerlo para trabajar”, cuenta Yazmin Farjat, una de los dos DJ’s del dúo Inda Jani. Ella y una amiga, Magdalena “Lelu” Rica, comenzaron a estudiar en 2011 por curiosidad y hoy son uno de los dúos en crecimiento de la escena local.
El que recibió a las Inda Jani fue Mariano Trocca, uno de los principales DJ’s de la Argentina, y director de la escuela Arjaus. “Esta es una profesión que se da más con los hombres porque esta relacionada con la noche y tenés que estar mucho tiempo afuera”, comenta. Pero la tendencia está cambiando. Un curso básico suele durar entre 2 y 3 meses, y tiene alrededor de doce alumnos.
Clarín reunió siete nuevas Dj’s que contaron sus experiencias. Yaz y Lelu de Inda Jani, Luciana Fracchia, Sheila González, Carolina Haldemann, Dacil Ortellado y María Fernicola. Ellas están viviendo el auge del fenómeno, donde cada vez más discotecas, paradores de playa o fiestas privadas reclaman la presencia de mujeres para musicalizar sus eventos. “Se abrió un poco mas el campo. Antes no te contrataban de boliches y ahora tenés nuevos lugares”, comentan, aunque admiten que también se puso de moda.
Romina Cohn, la Dj más importante del país, también siente que cambió el paradigma en el último tiempo: “Hace diez años me preguntaban qué se sentía al ser la única mujer en un contexto de hombres, y eso ya no existe más. Está bueno que haya cada vez más nuevas Dj’s”, afirma Cohn, que nota que desde hace unos años cada vez más mujeres se le acercan para pedirle consejos. Guillermina Molfino –o DJ Mina– otra de las primeras chicas que arrancaron a pinchar música a fines de los ‘90, opina que es cuestión de tiempo hasta que se igualen. Ambas coinciden en que también se dio un crecimiento de varones y mujeres que aprovechan los programas que sincronizan música automáticamente. “Hay más competencia, pero los lugares especializados siguen llamando a los más especializados”, asegura Mina.
El fenómeno de contratar modelos para pasar música molesta a algunos de los mas tradicionalistas. Pero Trocca lo desdramatiza. “Hay muchos que se enojan, pero es diferente lo que hacen. Si viene Paris Hilton a pinchar discos te cobra por ser Paris Hilton, no por el set de música que hace. Con Hernán Cattáneo no compite”.

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