En esta ocasión, las destinatarias del premio fueron Marta Piedecasas de Crossetti, Catalina Martinelli, Fabiana Mendoza, Susana Blanc de Vázquez, Silvia López, Raquel Maraviglia y Sor Rita.
La segunda edición de los premios Alicia Bianchi, otorgados por la Municipalidad de Junín, reconoció la trayectoria de Marta Piedecasas de Crossetti, Catalina Martinelli, Fabiana Mendoza, Susana Blanc de Vázquez, Silvia López, Raquel Maraviglia, y Sol Rita en una ceremonia realizada ayer a la tarde en el microcine del Museo de Arte y en la que abundó la emoción.
El acto fue encabezado por el secretario de Gobierno, Mauro Gorer; el secretario de Acción Social, Rubén Rasso y la responsable de la Dirección de la Mujer, Cristina Rizzo. No estuvo presente el intendente Mario Meoni, por encontrarse en Expoagro, ni las legisladoras Valeria Arata y Malena Baro.
La primera en recibir su trofeo fue Marta Piedecasas de Crossetti, docente desde el año 1986 fue miembro de la Asociación de Ayuda al Interno Carcelario y regente de estudios, comenzó concurriendo a la UP13 en 1.990 y hoy se desempeña como voluntaria en el hospital Interzonal “Abraham Piñeyro”, da alojamiento a personas carenciadas o en situación de calle.
Cargada de felicidad, Piedecasas valoró la cantidad de anécdotas que le brindaron su incursión cotidiana por el hospital y la cárcel y las historias impactantes que tuvo la oportunidad de conocer al recorrer las calles de Junín y de Buenos Aires, donde tejió un estrecho vínculo con mendigos y linyeras.
De todas esas vivencias, rescató una: “Cuando empecé a trabajar en la cárcel, me gustaba mucho estar cerca de los chicos que estudiaban, felicitarlos y abrazarlos cuando hacían bien un trabajo. Un día, uno de los alumnos había terminado de hacer su tarea y yo exclamé ´qué lindo te quedó´ y entonces me preguntó si me podía llamar ‘mamá Marta’. Ese fue uno de los días más felices de mi vida”.
A continuación le tocó el turno a Catalina Martinelli, maestra, ex presidente del Consejo Escolar y otrora delegada de Agustín Roca, donde nació. Radicada en esa localidad, colabora con el comedor que funciona en la estación de tren roquense. Fue acreedora de la primera distinción como “Mujer rural”.
“Estaba pensando que todas las que estamos acá hemos recorrido distintos caminos, pero en realidad, en cada uno de ellos, nos hemos fijado siempre una meta, que fue, es y será servir al prójimo”, destacó la legendaria maestra.
Después llegó el momento de agasajar a Fabiana Mendoza, quien trabajó en el Hospital “Evita Polo” de Berazategui. Se radicó en Junín hace diez años y comenzó a colaborar de manera independiente con la protección de la mujer, interiorizándose en asuntos como adopción, parto natural, lactancia materna y cáncer de mamas.
Madre adoptiva, Mendoza narró su experiencia sin poder evitar la emoción. “Soy mamá del corazón y sé que muchas madres se sienten identificadas cada vez que se encuentran ante otra historia de adopción, una decisión que suele llegar en momentos difíciles pero que una vez tomada resulta ser inigualable”, expresó.
Más adelante fueron distinguidas Susana Blanc de Vázquez -ingeniera agrónoma, en 1992 ingresó como voluntaria a Cáritas San Ignacio, del cual es directora desde 1997, momento en el que fundó el grupo DAS (Dadores anónimos solidarios de sangre). En 2011 coordinó el comedor “Nuestra Señora de la Merced”- y Silvia López, integrante del programa HIV Sida que se desarrolla en el Hospital Piñeyro desde hace veinte años e integra el servicio de atención domiciliaria de suplementación.
Otro momento especial fue el que vivió Raquel Maraviglia, atleta destacada en el plano nacional e internacional. Un reconocimiento a la perseverancia y el esfuerzo. Emocionada, con lágrimas, quizás por el mal momento que le está tocando vivir en estos días a causa del doping positivo que le fue diagnosticado en una de sus últimas competencias.
La ceremonia se cerró con la distinción a Sor Rita, reconocida por su trayectoria en el Hogar Asilo de Ancianos.



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