Mujeres del PJ avalan la lista que relega el cupo femenino

Mujeres del PJ avalan la lista que relega el cupo femenino
Coinciden en que con el último acuerdo se priorizó la unidad del Frente para la Victoria.

Que en política "todo vale" y que en las discusiones jurídicas "todo depende de cómo se interprete" son dos argumentos muy fuertes que el justicialismo ha sabido aplicar a la perfección para decidir que el cupo femenino fuera llevado al tercer puesto de la lista de candidatos, en lugar del segundo, como indica la ley y el decreto que la reglamentó en 2000.

Esa decisión, que permitió colocar en los dos primeros puestos a Alejandro Abraham y Omar Félix para evitar una interna, cuenta con pleno consenso, puertas adentro, del PJ, incluso de las mujeres, que no sólo aceptaron la decisión sino que se esmeran en justificarla como una adecuada "estrategia", permitiendo el avance partidario por sobre sus propias convicciones.

Es que para las féminas del Frente para la Victoria, donde se integran siete partidos de origen justicialista, el artilugio usado a partir del regreso a esas filas de Guillermo Amstutz y su agrupación, Unidad Popular (UP), es indiscutiblemente legal.

Cabe recordar que, en 2009, UP integró el Frente Cívico Federal que ganó las elecciones legislativas y obtuvo tres bancas en el Congreso. Si hoy existiera ese frente, debería renovar tres cargos, por lo que el cupo femenino podría ubicarse en tercer lugar. Es en base a esa participación de UP que los peronistas esgrimen como válida su acción, llevando al tercer puesto a la integrante de Unidos y Organizados, Tatiana Mussato.

Una historia feminista

"Nadie puede decir que el justicialismo no ha trabajado por el lugar de las mujeres", enfatizó Patricia Fadel, ex legisladora provincial y nacional, hoy en el directorio del Banco Nación.

Para Fadel, integrante del sector azul que junto a Integración promovió a Félix como candidato, "desde el voto femenino impulsado por Evita hasta la actualidad", el PJ ha dado muestra de su feminismo y comprendió como "estratégico" el diseño de la lista.

En igual sentido opinó otra dirigente azul con larga trayectoria: la maipucina Olga Bianchinelli, que calificó a su partido de "pionero" en cuestiones de cupo femenino.

Pero, además, para el sector femenino del PJ el hecho de que una mujer ejerza la presidencia de la Nación releva al partido de cualquier calificación negativa, fundamento expresado incluso por el gobernador Francisco Pérez al defender, la lista, de las acusaciones opositoras de ilegalidad.

"Formamos parte de un proyecto encabezado por una mujer", indicó Mussato. "Miren el Gobierno nacional, el Congreso y la Legislatura y verán la gran mayoría de mujeres", añadió Fadel.

La defensa partidaria va más allá de las inquietudes particulares. "Lo ideal sería que no existieran cupos", agregó Mussato, confesa "luchadora por la igualdad".

Algo similar opinó la diputada provincial Sonia Carmona, de La Corriente, que reconoció las "dificultades que suelen tener las mujeres" en política, aunque consciente de que "con el tiempo se superarán todas las diferencias".

En nombre de la unidad

No es un secreto lo difícil que fue para el FPV lograr una lista única de cara a las PASO de agosto.

Desde la falta de acuerdo entre La Corriente e Integración Azul, subsanada con el argumento de Unidad Popular, hasta la presentación de un competidor de último momento, Pablo Cazabán, que llegó a ofrecer a su segunda precandidata, Carina Pérez, para ocupar el lugar de Félix, a cambio de bajarse.

Hasta había aparecido como alternativa para suplantar a Félix la funcionaria sanrafaelina Cristina Da Dalt, que prefirió no opinar sobre el tema del cupo.

Pero los obstáculos se superaron y se logró una paz que, al menos en lo electoral, los mantendrá unidos. Paz que contó con el aval femenino, dado que se ponderó lo partidario. "De acuerdo al escenario político, nos adaptamos", confesó Carmona.

"Se tuvo en cuenta lo territorial", señaló Fadel, en coincidencia con Mussato, que agregó que más allá de los cupos, "lo que importa son las propuestas". Bianchinelli coincidió, aunque deslizó: "La idea no le cayó simpática a algunas mujeres, pero se priorizó la unidad antes que la pelea".

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