La casa está ubicada en la calle Quintral y Bajada del Paraná, y pertenecería al DPA. La situación de la madre y sus cuatro hijos es dramática. Subsisten sin luz ni gas natural y temen por su seguridad. Vecinos denunciaron la usurpación ante la Justicia. “No tengo problema en irme, pero que me den un trabajo porque no tengo adónde ir”, expresó, en diálogo con ANB.
“Me quedé sin trabajo y mi hijo mayor vio que la casa estaba desocupada mientras hacía un changa de jardinería. Entró vio todo sucio. Vine, limpié y nos metimos”, relató la mujer.
Explicó además que “me contaron policías y vecinos que el lugar llenaba de changas y chicos que se drogan”.
González justificó su decisión: “"stamos viviendo mal (en la casa tomada) no tenemos ni luz ni gas natural. Nos calefaccionamos con una garrafa y sacamos agua de afuera. Vivimos como podemos, los vecinos nos ayudan”.
En esa línea, detalló que “a la noche no puedo dormir, tengo que estar cuidadando que no entre nadie, porque no tengo plata ni para comprar una cerradura”.
Sobre la razón porque decidió ocupar la vivienda, Ana María justificó: “Me canse de ir al CAAT, incluso intenté hablar con la Intendenta. Hace un año que pido ayuda. Mi decisión fue que mis hijos tengan un lugar para vivir”, expresó y recalcó que está desocupada.
Frente a la ocupación de la vivienda, un vecino denunció la usurpación ante la Justicia. “Vino la policía con una orden del juzgado. Entraron, filmaron y sacaron fotos. Yo no tengo problema en irme, pero que me den un trabajo porque no tengo adónde ir”, sostuvo Ana María.
Cuando tenía trabajo, la mujer alquilaba una vivienda en Vilcapugio y Ruiz Moreno, pero al perder su ingreso, le fue imposible seguir solventando una renta.
Ante la acuciante situación que atraviesan Ana María y sus hijos, apeló a la comunidad barilochense, y solicitó que si alguien puede brindarle algún tipo de ayuda, trabajo o elementos esenciales, se comunique al teléfono celular 154630035.
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