La mujer más longeva de Santiago del Estero

La mujer más longeva de Santiago del Estero
Maria Leona Palomo de Sosa vive en cercanías a Las Termas, tiene 106 años y tuvo 12 hijos. NAció en 1907 pero la anotaron 6 años después.

El sueco Ingmar Bergman, guionista, y director de teatro y de cine, solía afirmar en relación al transcurrir de los años, que "envejecer es como escalar una gran montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre y la vista, más amplia y serena"

. Y a veces parece que lo hubiera dicho pensando en la mirada calma de los 106 años de María Leona Palomo de Sosa. Son 106, sí, aunque ella advierte que en su documento de identidad figura que nació el 13 de abril de 1913. "En realidad yo soy de 1907. Pero en esa época, mi padre -Francisco Palomo,un hombre muy trabajador-, me registró seis años después. Las distancias eran largas y los parajes muy desolados", contó con voz y gestos serenos.

Siempre en el monte

La mujer más longeva del departamento Río Hondo, de Santiago del Estero, nació, se crió, formó su hogar y transcurre su existencia en la polvorienta localidad de Chañar Pozo de Arriba, un sitio extremadamente seco y perdido en el monte termense.

"Hoy llevo mi vida como hace 100 años, tengo mis plantas, tengo todas mis cosas. Pocas veces veo a un médico... No pienso que soy vieja ni tampoco que me voy a morir", cuenta con una sonrisa plena, la centenaria madre de 12 hijos -ocho mujeres y cuatro varones. "Todos de un mismo padre", expresa orgullosa doña María, mientras su nuera Reina Isabel Ordóñez, de 78 años, le ceba un mate.

En reposo

La dama del siglo, según sus familiares, es muy inquieta, pero se cayó en el patio hace unos días y se golpeó la pierna izquierda. A raíz de ello se autoprescribió reposo absoluto hasta reponerse totalmente. "Incluso cuando estoy bien me despierto temprano, pero no me levanto hasta que el sol calienta el día", cuenta.

Según el escritor estadounidense Ernest Hemingway, premio Nobel de literatura 1954, "se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar". Y Reina parece confirmar esa afirmación. Ella es la esposa de Felipe Roger Sosa, de 80 años, el mayor de los hijos varones de doña María, y es la mayor de sus hijas políticas. "Mi suegra era muy nerviosa y mala cuando era más joven. Pero yo igual la atendía. Hace 54 años que comparto mi existencia con ella. Nos ayudamos, no sólo a parir sino también a criar a nuestros hijos", destacó.

La hija mayor de doña María Leona, María Santos Sosa de Córdoba, vive en Villa Balnearia, pero suele visitarla con frecuencia. Tiene 82 años, pero aparenta ser mayor que su madre.

"Ella come poco y sano. Hasta hace unos meses tejía al crochet. Es muy talentosa para hacer colchas, manteles y carpetas. Inclusive aún enhebra las agujas para coser. Es una mujer activa. Ahora no, porque se golpeó. Pero cuando se levanta anda por todo lados", describió la "joven" María, de 24 años menos que su madre.

Vida dura

El sol no da tregua en la tarde termense. La tierra que flota en el ambiente, tampoco. Vivir en este sitio es duro y complicado, pero la familia Sosa lo toma con absoluta normalidad.

En el amplio predio hay varias casas, una a la par de la otra. Allí viven algunos hijos y también nietos con sus cónyuges. Un corral, sobre el lado norte, alberga las cabras que crían entre todos para vivir.

"El agua es cara y escasa por aquí. Hay que conseguirla. Un camión tanque cuesta $ 150 desde Las Termas y $ 350 desde más lejos. Hace dos años y dos meses que no llueve. Los animales son los que más sufren, porque por aquí no hay pasto; solo arbustos o árboles espinosos... y tierra blanda y abundante que hasta uno se puede bañar con ella", contó un poco serio y otro en broma, Felipe, que se encarga de los animales y del almacenamiento de agua en una minilaguna próxima a la casa.

El secreto

"No renegar, dormir bien, y comer sano y lo necesario. Tampoco hay que preocuparse por ser viejo, sino más bien por mantenerse joven espiritualmente. Siempre vivir con esperanzas y tener proyectos. Es el secreto para prolongar la existencia", confiesa nuestra centenaria protagonista. Y está claro que sigue siendo andariega y que nada la amedrenta: "cada dos años me voy a Mar del Plata o Buenos Aires. Allá vive la mayoría de mis hijos. Me quedo con ellos un tiempo. Me gusta ver televisión, escuchar música y observar la naturaleza. Disfruto del silencio. Solo pude estudiar hasta cuarto grado, pero no me quejo", contó.

Pantallazo de un siglo

María nació en un mundo en donde los autos todavía eran caros y escasos. Había cine mudo, pero no existía la televisión. Vivió, desde lejos, dos grandes guerras, pero también la lucha de dos grandes hombres de paz, como Gandhi y Martín Luther King.

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