El foco ígneo se habría iniciado en un artefacto eléctrico y las llamas alcanzaron a la víctima que estaba postrada en su cama.
Según trascendió de fuentes policiales, Galván compartía la vivienda con Lidia Argañaraz (78), quien salvó su vida milagrosamente ya que pudo abandonar su habitación cuando comenzó a sentir un intenso olor a quemado. Intentó abrir la puerta de su compañera, pero ésta se encontraba cerrada por dentro.
Al sentir los pedidos de auxilio de las mujeres, Diego Cisneros, un joven que vive en la aldea junto a sus abuelos, llegó rápidamente al lugar y junto con las Hermanas Franciscanas y un grupo de vecinos intentaron sofocar el fuego, el que en definitiva fue controlado minutos después por los bomberos loretanos.
La misma fuente sostuvo que el fuego podría haberse iniciado en un artefacto eléctrico y desde allí se propagó por toda la habitación y pasó luego a la dependencia vecina.
“Seguramente los peritajes brindarán las causas de esta tragedia con mayor certeza, pero me atrevo a opinar que la abuela murió asfixiada con el humo, ya que cuando su compañera le golpeó la puerta no recibió ninguna respuesta”, indicó Domingo Dinatale, jefe del Cuerpo de Bomberos loretano.
Delia tenía problemas severos de motricidad y utilizaba una silla de ruedas para movilizarse. Era oriunda de Pozo Hondo y llegó a la Aldea de Ancianos San José hace más de cinco años.
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