Una mujer de aproximadamente cuarenta años dejó a sus dos hijas en la casa de un matrimonio amigo.
Con golpes, insultos y amenazas la mantuvieron cautiva, como rehén, en su propia casa; durante dos interminables horas. La pareja de delincuentes la cortó en varias partes de su cuerpo con un arma blanca y hasta le llegaron a pegar en su panza para que le entregue objetos de valor y dinero.
Lorena vive con su familia en el barrio denominado “Aldea Suiza”, detrás del restaurante “La Cala”, sobre la avenida Antártida Argentina en la entrada a nuestra ciudad.
Todo esto se desarrolló cerca de las 15 horas y recién los delincuentes abandonaron su vivienda minutos después de las 17.
La huida fue rápida, cargaron todos los objetos que pudieron llevarse en el Toyota Corolla con el que Lorena había llegado a su casa y se fugaron; dejándola atada, en estado de shock, lastimada y sangrando.
A los pocos minutos pudo desatarse y huyó de su casa corriendo. En su camino hacia la avenida Antártida Argentina encontró a una camioneta Ford “Eco Sport” negra que la llevó hasta la casa del matrimonio amigo en donde había dejado a sus hijas. Allí les avisó a sus amigos lo que le pasó, nerviosa, sangrando y aún con mucho temor. Le pidió que cuiden de sus hijas. Luego la llevaron a la Clínica Delta de la ciudad de Campana y su salud, en el último parte médico, confirma que está bien y estable.
Por la tarde toda la policía del distrito estaba en su casa, hasta “bajó” el Jefe Departamental pero al cierre de esta edición aún no había sospechosos ni tampoco apareció el Toyota Corolla.
Los vecinos en las redes sociales se preguntan cuál es el límite; qué hacen las autoridades municipales encargadas de la seguridad, que aparte cobran una tasa para ello. La droga, la marginalidad, la violencia son parte de otro Zárate, que está lejos de ser aquel de hace 20 años, que está lejos del descripto por el Intendente Cáffaro frente a la presidente Cristina Fernández. “En Zárate se vive dignamente gracias a usted Presidenta”, dijo el jefe comunal en la Casa Rosada.

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