La Fiscalía de Estado de Catamarca se encuentra investigando una denuncia pública realizada por una mujer que aseguró en un medio de comunicación que su hija falleció como consecuencia de la etapa final de la enfermedad conocida como HIV luego de haber perdido un subsidio estatal por 18.000 pesos para comprar la medicación que podía mantenerla con vida.
Por ese hecho, en 2007 la Cámara Penal de Primera Nominación condenó a un joven a purgar a una pena de prisión de 18 años -más dos años de una pena en suspenso dictada en forma previa-, quien todavía permanece en uno de los pabellones regulares del Servicio Penitenciario de Miraflores.
El delito por el que se le condenó fue robo calificado por el uso de armas en grado de tentativa y abuso sexual gravemente ultrajante.
La mujer aseguró que, tras contraer la enfermedad, logró que el Estado le otorgara una suma de 18.000 pesos para comprar un medicamento usado habitualmente para sostener la calidad de vida de las personas con HIV.
Sin embargo, siempre según la versión de la mujer, ese dinero nunca fue usado para comprar la medicación por parte de la dirección Provincial de Medicina Social Integral (DiProMeSi) ya que el cheque con el monto se habría “perdido en el camino”. Esto habría desencadenado la lamentable de serie de eventos que supuestamente, una vez más de acuerdo con L., terminó con el fallecimiento de la niña en el hospital Garrahan, en Buenos Aires.
Las pesquisas realizadas por los investigadores de la Fiscalía de Estado ante tamaño suceso escarbaron entre los datos aportados por la mujer -incluso en una declaración firmada ante los mismos investigadores- y arrojaron datos sorprendentes.
En primer lugar, lograron establecer que la mujer usó un nombre falso para pedir ese y otros subsidios -que también fueron otorgados y entre los que se encontraría una vivienda del Instituto Provincial de la Vivienda-, aportando el número de documento de quien, en realidad, sería el padre de cuatro de los más de diez hijos que habría concebido L.
El padre de la menor, que según L. había fallecido, aseguró en una declaración ante los investigadores que la menor se encuentra viviendo actualmente con él en la provincia de Tucumán -cumpliría quince años este año-, junto con los otros tres hermanos de esa pareja y otro más que sólo es hijo de L. La tenencia le fue otorgada en 2009.
Pero las palabras del hombre no se limitaron a la simple constatación del domicilio sino que, además, aseguró que su hija no tiene HIV y, según lo que ella misma le habría contado en máxima confidencia, nunca fue abusada sexualmente.
La mujer aseguró también ante los investigadores que muy pronto brindaría una partida de defunción y un análisis anatomopatológico realizada en el cuerpo de la menor al momento del fallecimiento en el área de Infectología del hospital Garrahan.
Sin embargo, los investigadores aseguran haber consultado al renombrado hospital, desde donde les respondieron que ninguna menor de Catamarca con HIV falleció en sus instalaciones y que tampoco cuenta con un área de Infectología.
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