La mujer violada por delincuentes en Mar del Plata, se llama Mónica, y habló con Radio Brisas para contar el horror que le tocó vivir. Sostuvo que fueron cuatro los delincuentes que ingresaron a su vivienda y que estuvieron seis horas en su casa de Lamadrid y Pringles. Por este hecho ya hay dos personas detenidas. “Quiero que esto se esclarezca y que no le ocurra a nadie más. No quiero quedarme cruzada de brazos, la pase mal y la sigo pasando muy mal porque de día estoy bien pero de noche no puedo dormir”.
Una vez adentro señaló que los delincuentes “me amenazaron, me pegaron y me dijeron que me quedara tranquila que no era conmigo sino con el patrimonio de los abuelos italianos. Ellos venían por los dólares y los euros”.
Además, expresó que los malvivientes “me empezaron a hacer preguntas, me dijeron que me quede callada porque si gritaba la iba a pasar muy mal”. Pese a hacerles caso, la mujer fue abusada sexualmente por uno de los ladrones. “Uno de ellos me tenía acostada en un sillón cama. Me habían atado las muñecas, me dijeron que me quede quieta. El jefe de la banda vino y me levantó la rompa de la cama, y me empezó a manosear. Lo hizo una vez y dejó. Habló por el handy y volvió Ahí siguió toqueteándome hasta que realizó su cometido”.
Luego, recordó que “me dijo que había que ser prolijo en la vida entonces me preparó una jarra de agua y me la volcó encima y me lavó con un trapo. Me desató, me sacó la ropa, las sábanas y me dio otra ropa para ponerme y me volvió a atar. Después de la agresión sexual tenia las manos atadas, el cuchillo en la garganta, que era una cuchilla de cocina, porque no tenían armas”.
La tortura duró seis horas. “Todo parecía eterno. Fueron seis horas que estuvieron en mi casa”, indicó al momento que añadió que luego fueron a buscar a una señora que estaba en un departamento de arriba que también la maniataron.
Mónica dijo en Radio Brisas que los ladrones “me amenazaron que sino me quedaba quieta me iban a violar a mi hija y a mi nieto. Ellos me dijeron que sabían donde vivían”.
Tras varias horas, los delincuentes entraron en la casa de los abuelos italianos. “Los agarraron entre dos. A mi me pegaron, me llevaron de los pelos a la habitación de huéspedes, me cubrieron la cabeza, me ataron las piernas, los brazos y me amordazaron”, repudió.
Una vez en la casa de los adultos mayores indicó que “encontraron dinero, y es como que estaban muy nerviosos. Era muy tarde y decían que sino le daban el dinero se iban a llevar al abuelo”. Todo terminó “a las 9.30 cuando consiguieron el dinero y nos dejaron a todos atados menos a la abuela a la cual la patearon y nos dijeron que no estaba muerta”.
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