Se trata de Luis Miguel Torres (20), quien sufrió un accidente el 19 de mayo en 1º de Marzo y General Paz, en tanto que en Aimogasta, el señor Raúl Soria (34) sufrió una terrible caída de su motocicleta y murió camino al hospital.
En Capital
Una de las personas fallecidas ayer es el joven Luis Miguel Torres (20), del barrio Aguadita de Vargas, quien circulaba como acompañante en una motocicleta de alta cilindrada, cuyo conductor perdió el control, el pasado 19 de mayo y se estrelló contra una casa, ubicada en la esquina de 1º de Marzo y General Paz, justo en la divisoria de los barrios Hospital y Cementerio.
A raíz del tremendo encontronazo, tanto el conductor de la motocicleta como su acompañante sufrieron heridas de gravedad de tal magnitud que ambos quedaron internados. El joven Torres falleció en la madrugada de ayer, en tanto que el conductor aún continúa internado.
Otro, en Aimogasta
En tanto, en la noche del pasado domingo, poco después de las 21.00, se registró un grave accidente protagonizado por un motociclista que conducía una motocicleta de alta cilindrada. A raíz de las heridas sufridas en la terrible caída, el conductor perdió la vida mientras era trasladado al hospital San Nicolás, de la ciudad de Aimogasta.
Se trata del señor Raúl Soria (34), quien circulaba de Oeste a Este por calle Casimiro Godoy, de Aimogasta, conduciendo su motocicleta marca Yamaha FZ 160cc.
Por causas que la Policía trata de establecer al llegar a esa zona el conductor perdió el control de la motocicleta y fue a dar con su cuerpo en el asfalto, pegando con su parietal izquierdo en la cinta asfáltica, por lo que sufrió graves lesiones en la zona craneana.
Rápidamente fue asistido por una ambulancia de la Emergencia 107, del hospital San Nicolás y una vez que decidieron trasladarlo al nosocomio aimogasteño, Raúl Soria habría dejado de existir a bordo de la ambulancia y, al parecer habría llegado sin vida al hospital.
La insoportable ola de accidentes con consecuencias fatales viene sembrando preocupación en el seno de la comunidad provincial y, pese al esfuerzo que ponen de manifiesto las autoridades en materia de seguridad vial los siniestro continúan sucediéndose. Uno tras otro dejan familias sin sus seres queridos y siembran dolor y bronca frente a accidentes perfectamente evitables.
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