Hoy se cumple un mes desde que la noche del sábado 14 de septiembre, la niña Yasmín Chacoma (11) saliera de realizar algunas compras de comestibles de la sucursal del supermercados “La Anónima” de la avenida Chile, frente al barrio 30 de Octubre donde vivía con su madre Daniela Bilich y otros cuatro hermanos menores.
Otra cámara de otro comercio de la avenida Chile capta la misma imagen de la niña siguiendo al hombre cruzando la avenida en dirección sureste del barrio. Una cámara fija, ya en el interior del 30 de Octubre, los capta de perfil caminando tranquilamente por la vereda y cruzándose incluso con otras personas, algunas de ellas saludando supuestamente al hombre.
Una última imagen desde la cámara de una empresa muestra parte del predio de Radio Nacional y de la cancha del Club 30 de Octubre y divisa no con nitidez a las dos figuras en la misma postura ingresando al predio en dirección a la oscuridad del campo. Esa misma cámara muestra poco menos de una hora después, como sale solamente el hombre y se encamina descendiendo por una calle de tierra de regreso al 30 de Octubre.
Pese a que había pasado una hora sin que la menor regresara, su progenitora exteriorizó su enorme preocupación y se movilizó con otros vecinos en la búsqueda mientras alertaban a las fuerzas policiales.
Al día siguiente -domingo- se montó un operativo rastrillaje por el interior del barrio, y ya la mañana del lunes se requisaron algunos departamentos de supuestos sospechosos. Pero la peor de las noticias se conocería a eso de las 13:30 del lunes 16: el hallazgo del cuerpo sin vida de la pequeña con evidentes signos de haber sido brutalmente abusada y ahorcada.
Ni bien trascendió la infausta noticia, se generaron diversas reacciones por parte de jóvenes y adultos vecinos de la menor: por un lado aquellos que señalaban al supuesto homicida como residente en la zona de extensión también denominado “barrio de los paraguayos” y pretendían hace Justicia por mano propia; y, por otro, aquellos que realizaron un piquete sobre la avenida Chile con quema de cubiertas y que amagaron con atentar contra el supermercados donde compró por última vez la víctima.
En ambos casos debió apelarse a una fuerte presencia policial, incluyendo los grupos especiales de Infantería y el GEOP conjuntamente con personal policial de la Seccional Quinta y de otras dependencias policiales convocadas para la ocasión para evitar de esa manera conflictos violentos que puedan derivar en otras víctimas.
En tanto, en el escenario del crimen y con el cuerpo de la víctima aún en el lugar, los peritos de Criminalística trabajaron por cinco horas procurando levantar todas las pruebas posibles que permitan llegar al autor del aberrante caso.
El posterior traslado del cuerpo a la morgue policial y su posterior autopsia dejarían trascender un comentario estremecedor por parte de un ayudante del cuerpo médico forense: “he participado en decenas de autopsias, pero es la primera vez que salgo consternado y con mucha tristeza; a esta nena parece que le hubiera pasado un ejército de hombres por su cuerpo, abusaron de ella con tremenda violencia, con mucho ensañamiento...”
Pasarían los días y tanto desde la Fiscalía a cargo de la dra. Liliana Ferrari como de la Brigada de Investigaciones, dejarían entrever que contaban con toda una exhaustiva prueba que incluía las genéticas levantadas en el cuerpo de la víctima y en sus alrededores.
Solo faltaba identificar al autor del hecho, pero ni siquiera los 100.000 pesos de recompensa que otorga el Gobierno provincial han podido interesar a persona alguna a que aporte datos concretos sobre el asesino que sigue libre y suelto, y es muy probable que pueda haberse ido de la ciudad o, lo peor, si se trata de un psicópata y sigue en la ciudad, con el temor de que vuelva a reincidir.
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