La muerte le quitó un sábado a la noche de Bahía Blanca

La muerte le quitó un sábado a la noche de Bahía Blanca

La vida nocturna se apagó por una noche en Bahía Blanca. Fue el pasado sábado, luego que en la mañana del último viernes se produjo el deceso de Carlos Castro, el patovica de un céntrico boliche de esta ciudad que recibió un golpe en la cabeza con un elemento contundente arrojado por un menor de 17 años, que fue aprehendido por la policía.

Castro, de 30 años, hacía un mes que trabajaba como empleado de seguridad en un pub denominado Zouk, ubicado en la calle Belgrano 165, en el centro de la ciudad ubicada a 200 kilómetros al sur de Tres Arroyos, donde el pasado viernes 20 de marzo, por causas que no fueron establecidas, sufrió la agresión por parte de un adolescente de 17 años, que le arrojó un trozo de concreto de 2 kilos de peso, que le impactó en la cabeza.

Tras el golpe, el primer diagnóstico fue dramático: muerte cerebral. Días después, dejaría de existir a las 11 de la mañana en una sala de cuidados intensivos del Hospital Municipal de Bahía Blanca donde estaba internado.

Por el hecho, la policía logró aprehender al supuesto agresor, un menor de 17 años, cuyos datos filiatorios no se brindan por cuestiones legales, pero que, según se supo oportunamente, fue trasladado a un centro de alojamiento temporario para menores que incurren en delitos y, de acuerdo a publicaciones de vecinos en sitios webs bahienses, habría recuperado la libertad antes del deceso de su víctima.

 

Indignación y protesta

El fallecimiento de Castro, quien era muy querido por una amplia franja de la comunidad bahiense, generó profunda indignación en los distintos ámbitos de la vecina ciudad. En ese sentido, la primera reacción llegó desde el gremio que nuclea a este tipo de trabajadores, el Sindicato Unico de Trabajadores de Control de Admisión y Permanencia de la República Argentina (SUTCAPRA), cuyo delegado, Ariel Arrúa, calificó como "cobarde" la agresión sufrida por su colega y propuso la realización de un paro de actividades, al cual posteriormente se acogieron los propios dueños de los boliches.

"Fue cobarde lo que hicieron", sostuvo el dirigente gremial a los medios bahienses, antes de recordar que la víctima hacía apenas un mes que había comenzado a trabajar en la actividad de custodio privado.

"Tenía mucho para dar, aunque esto le podría haber pasado a cualquiera. Acá hubo alguien que tiró cobardemente un trozo de concreto", enfatizó antes de la concentración realizada en la noche del sábado en la sede gremial de la calle Lavalle 38 de Bahía Blanca.

Si bien en algún momento hubo rumores acerca de la apertura de algunos locales nocturnos a pesar del duelo que se vivía en el ambiente, finalmente ayer se confirmó que la noche bahiense tuvo un impasse de acatamiento total en virtud de una muerte inocente a manos de la siempre presente violencia.

En tanto, desde el SUTCAPRA se sugirió la intervención de policías en las rondas de custodias preventivas que se hacen durante la noche los fines de semana, "necesitamos una solución urgente y rápida. Haría que los más revoltosos, a los que les gustan las piñas, se vayan al ver una patrulla", dijo en la víspera Rodrigo Contreras, vocero del gremio que nuclea a estos trabajadores.

 

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