Por la muerte de su hijo, una mujer se arrojó al río

Por la muerte de su hijo, una mujer se arrojó al río

El hecho sucedió ayer después de las diez de la mañana, frente al barrio Río Dulce de La Banda.

Todas las personas que conocían a María Isabel del Valle Barroca (45 años) presagiaron el trágico desenlace. Su único hijo había fallecido en un brutal accidente de tránsito hace más de un mes y para ella el mundo se había terminado. No quería vivir más. Lo decía a los cuatro vientos cada vez que alguien se le acercaba a conversar. Se la veía depresiva y el simple recuerdo de su hijo Emanuel generaba un río de lágrimas. Sólo era cuestión de tiempo y de que ella encontrara el momento para concretar lo que llamaba como el “reencuentro” con su hijo, con el que “quería estar para siempre”.

 

 Minutos después de las siete de la mañana de ayer, la mujer dejó su hogar del barrio Palermo, en cercanías del cementerio La Misericordia de La Banda, y se trasladó hasta la casa de su hermana Soledad, quien reside sobre la calle El Salvador del barrio Río Dulce. Había llegado en estado de ebriedad, revelaron sus familiares a Nuevo Diario. “Nos dijo que había tomado sola en su casa”, afirmaron. 

 

Mientras los dueños de casa tomaban mate, ella ingería el contenido de una caja de vino que compró apenas llegó de visita. “Es para apagar mi tristeza”, reflexionó ante sus parientes, quienes la contuvieron emocionalmente porque “recordaba a su hijo y lloraba”. La hermana se fue a desarrollar tareas en el comedor infantil y María Isabel quedó con el resto de la familia.

 Alrededor de las diez de la mañana, la mujer le pidió a su sobrino Walter, de 21 años, que la acompañara “para ver cómo estaba el río”. El volumen de agua ha crecido en los últimos días y para muchos es un espectáculo.

 Isabel y Walter contemplaron por unos minutos el cauce y emprendieron el regreso. Habían caminado unos 150 metros hacia la casa cuando la mujer le dijo al joven que “le regalaba su celular”. Casi inmediatamente, arrojó su cartera y corrió en dirección al río. Walter, quien padece una dificultad motriz, no pudo seguir su paso. La mujer desapareció de la vista del muchacho, quien al llegar al borde no encontró a su tía. Un vecino, de apellido Ojeda que estaba en las inmediaciones, le dijo que “la señora se había arrojado al agua” e inmediatamente desapareció, a pocos metros del puente Carretero. Ambos ingresaron a las aguas, pero al advertir la profundidad y las ramas que ponían en peligro sus vidas, salieron y dieron aviso a la Policía.

 El cuerpo fue buscado por personal del GER, pero hasta el cierre de esta edición no lograron encontrarlo. El rastrillaje acuático se suspendió con la caída del sol.

 

Comentá la nota