Se trata de los uniformados que estaban de guardia la madrugada en que Ricardo Sosa(28)apareció ahorcado en su celda. Se investiga si se trató de un suicidio o un homicidio.
La medida fue confirmada ayer por el comisario Carlos Krapp, jefe de dicha dependencia, quien aclaró que el sumario interno tiene el objetivo de descartar, o no, la presunta responsabilidad de los agentes que estuvieron de turno ese día. “No significa que son culpables o que tuvieron algo que ver, sino que a partir de esta medida se van a deslindar responsabiliades, más aún porque nuestro deber es velar por la integridad de los detenidos y tomar todos los recaudos”, explicó.
Fuentes policiales indicaron que el más comprometido sería el uniformado que durante esa guardia estaba encargado de la seguridad de los detenidos, también llamado “el llavero”, puesto que aparentemente no habría tomado las precauciones necesarias para salvaguardar la integridad física de Ricki, quien habría estado solo en el momento en que presuntamente se ahorcó con una campera que llevaba puesta; e incluso trascendió que habría gritado que se iba a quitar la vida.
Más allá de las acusaciones de la familia Sosa, de que al joven lo mataron, Krapp volvió a defender a sus agentes y reiteró que “estaba preso, solo en la celda y se quitó la vida, por eso nos ponemos a disposición de la Justicia y de la familia. No hay nada que esconder”.
La resolución permite, a partir de ahora, tener dos canales investigativos en torno a la muerte del joven. La autopsia solicitada por el juez de Instrucción Penal Dos, César Yaya, determinó que la causa de su muerte fue “asfixia por ahorcamiento” aunque resta determinar en qué circunstancias.
Ricki, como lo llama su entorno, fue detenido a las 5 de la mañana del sábado, por estar ebrio y ocasionar desorden en la vía pública (previamente los habría iniciado dentro de un local bailable situado en Cabred al 1900), por lo que fue alojado en la celda de contraventores de la comisaría situada en la chacra 240.
Una hora más tarde, los efectivos descubrieron que estaba ahorcado con su propia campera, según afirmaron, aunque la familia del joven acusa a los uniformados de haberlo matado tras una supuesta “sesión de golpes y apremios”. La acusación se sustenta en posibles marcas en el cuerpo y en ese sentido, la que más dudas les genera es la que tenía en el cuello. Divisaron dos líneas delgadas y paralelas que, para ellos, no son de una campera.

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