Aprender a manejar un vehículo ya no es sólo una cuestión de satisfacción personal. Ahora muchos jóvenes aprenden a manejar para poder salir luego a buscar algún trabajo en el que se requiera esa habilidad.
A ese número de jóvenes se les suman también las mujeres (muchas de las cuales quieren independizarse de sus maridos), y las personas mayores que en la adultez de sus vidas se animan a tomar el volante entre sus manos porque no quieren seguir dependiendo de un tercero.
Las mujeres, mejor
Y para asombro del sexo masculino, los investigadores aseguraron que la mujer ha mejorado mucho su habilidad para conducir.
Quizás no son dueñas de la destreza que puede tener un hombre, pero son conductoras prolijas que ponen en práctica todas aquellas tácticas conductivas y buenos hábitos que se les enseña.
Ellas no subestiman tanto al tránsito, como sí lo hace un hombre confiado precisamente en su habilidad para manejar.
Las mayores torpezas que comete una mujer son producto de su distracción, aun así no son ellas las que protagonizan los grandes accidentes.
Hoy por hoy no sólo es necesario ser dueño de una destreza natural para manejar, sino que además hace falta tener una conducta desconfiada en el tránsito, para evitar verse involucrado en un incidente. No basta con saber manejar, hay que aprender a intuir lo que harán los conductores que circulan cerca de nuestro auto.
Comentá la nota