El nuevo presidente de la Unión Industrial de Córdoba dijo que las empresas deben trabajar por mejores indicadores sociales y pidió respuestas para la inflación
El titular de la influyente entidad fabril preside también la cooperativa láctea Manfrey y habló con PUNTAL sobre la inflación, el tipo de cambio, el Gobierno nacional, la administración de Schiaretti y sobre la realidad del mercado lácteo. Al referirse al rol de los empresarios, aseguró que “hay más conciencia social” entre los hombres de negocios y que el concepto de responsabilidad social empresaria “no debe ser sólo un tema marketinero”.
¿Con qué objetivos llega a conducir la Unión Industrial de Córdoba?
Cuando me ofrecieron ocupar este cargo, que representa un verdadero honor, lo tomé como un desafío porque como empresario identificado con la industria cordobesa, en especial la pyme, creo que debemos estar comprometidos e involcrarnos en toda la problemática que afecta al sector productivo en general. Para mí es un desafío, aunque es cierto que en esta gestión vamos a ratificar el rumbo que nuestra entidad transita ya desde hace algunos años, tratando de continuar hacia el cumplimiento de distintos objetivos estratégicos. La intención es basar este período en dos pilares centrales: atender los problemas que afectan a la industria en el día a día, que son muchos; y el otro, el más importante, es acordar con los diferentes actores y gobiernos, políticas de mediano y largo plazo.
Argentina debe tener una política de largo plazo, logrando consensos que vayan más allá de los diferentes cambios de gobierno para que el sector industrial no esté pendiente de que ante cada gobierno hay una modificación en el rumbo.
Al frente de la institución estuvo hasta aquí un representante de una multinacional, como Oscar Guardianelli, de Arcor. ¿Su presencia habla de un protagonismo mayor de las pymes ahora?
No, más allá de que Guadianelli representaba a una gran empresa, desde la entidad siempre se puso igual énfasis en las grandes que en las pequeñas y medianas empresas. Es más, diría que se hizo más hincapié en las pymes porque sus mecanismos de defensa no sean iguales.
¿Cómo describe la situación del sector industrial en el país?
Si analizamos los indicadores económicos, indudablemente la economía no deja de dar señales positivas, desde el punto de vista del crecimiento industrial, del consumo, producción de automóviles, el canje de la deuda. Son todos indicadores positivos que de hecho valoramos. Pero por otro lado hay problemas también que no son coyunturales y que hoy se manifiestan a través de un proceso inflacionario que realmente afecta la estructura de costos de las empresas. Es notable cómo Argentina en los últimos tiempos ha venido perdiendo competitividad.
¿En esto el tipo de cambio es clave como señalan algunos empresarios?
Hay que dejar en claro que la competitividad no depende sólo del tipo de cambio como creen muchos. Si bien creemos que es importante, que debe ser competitivo, cuando vemos que desde la entidad estamos planteando un modelo industrial sustentable con inclusión social, es prácticamente incompatible con un valor del dólar nominalmente alto. Nosotros creemos que el tipo de cambio se puede mejorar reduciendo el valor de las retenciones a las exportaciones, por ejemplo, y por otro lado volver al esquema de los reintegros.
¿La inflación es el problema central de la economía para los industriales?
Entre otros. Hay otros temas tan importantes como la inflación, como es el caso de la falta de inversiones productivas, fundamentalmente como consecuencia de la falta de confianza. Hoy no se observa un horizonte de previsibilidad pese a los indicadores positivos. Hay una falta de confianza generalizada en el empresario que se traduce en un bajo nivel de inversiones. Y hablo de inversiones productivas, porque cuando se analizan las inversiones en general por ahí aparecen cifras que no son tan bajas. Lo que pasa es que hay mucha inversión inmobiliaria, por ejemplo.
¿Por qué no hay confianza si la economía crece y casi nadie duda que seguirá en ese camino?
Creo que por el clima poco amigable que existe en el país, en donde nosotros vemos con mucha pena cómo muchos capitales se están yendo hacia Brasil. Esto tiene que ver con el sesgo impuesto por el gobierno, donde permanentemente se critica a los empresarios. Y, como en todas las actividades, puede haber buenos y malos.
En esa línea por ahí se sugiere que la inflación es fruto de la especulación empresaria...
Fundamentalmente hay dos elementos que son las principales causas de la inflación. Una de tipo monetario, que lógicamente no la manejan los empresarios; y la otra, fruto de un desequilibrio entre la oferta y la demanda. Este es un modelo económico que está basado sólo en el fomento del consumo y se olvida de lo fundamental, que es incentivar la inversión para poder equiparar ese mayor consumo con una mayor oferta.
¿Cuánto pesa la falta, o el alto costo, del crédito en este momento?
Ese es otro tema central que se suma a la falta de confianza. El financiamiento es escaso y caro. Imagínese para una pyme que tiene que endeudarse a tasas del 20 o 25 por ciento anual. No es nada sencillo tomar eso con las cosas que nos han ocurrido en el país. Más allá de que la percepción de la inflación por ahí sea mayor que esos porcentajes. Lo que pasa es que no todos los productos se inflacionan de la misma manera.
¿Este es un tiempo difícil para ser empresario en el país?
Tiene las complejidades como cualquier otra actividad. Lo que sí planteamos es que dentro del proceso de cambio que estamos proponiendo, el rol del empresario es fundamental. No sólo como un soporte en el andamiaje económico, sino como un importante actor social que sea reconocido como alguien que es capaz de generar riqueza y empleo. Hoy todavía vemos cómo existen preconceptos de que en la sociedad está mal visto ser un empresario exitoso. Por eso pienso que como empresarios tenemos que comprometernos, asumir los riesgos propios de la actividad, como cualquier otra. Porque también es cierto que por ahí nos encontramos que muchos empresarios pretenden vivir bajo la sombra del Estado y eso tampoco puede ser. Tenemos que aprender a asumir nuestros riesgos, propios de cada actividad.
¿Ese preconcepto que mencionó sobre los empresarios, cree que es fogoneado hoy por el Gobierno?
Creo que es un viejo preconcepto que hoy está acentuado más que nunca. Pero no vamos a decir que es responsabilidad exclusiva de este Gobierno. Quizá ayuda bastante este Gobierno, pero es un preconcepto que está instalado hace mucho tiempo.
¿Usted cree que el empresario tiene más compromiso social?
Sí. Hoy se habla mucho de la responsabilidad social empresaria y creo que es un tema importante, pero no hay que tomarla como un tema marketinero. Creo que existe en el empresario esa conciencia social dado que si no tenemos un nivel de ingresos en la población adecuado para mantener un nivel alto de consumo, tampoco es sustentable una actividad industrial.
¿Qué evaluación hace de la discusión salarial que se está dando en estos momentos?
Cuando se ingresa en un proceso inflacionario aumentan las luchas de intereses, porque nadie quiere perder. Lo que pasa es que corremos el riesgo de que se den aumentos salariales que no sean consecuencia de la mayor productividad y se terminan convirtiendo en un círculo vicioso que alimenta la inflación. Es necesario mantener el poder adquisitivo del asalariado pero dentro de un equilibrio razonable. Porque en realidad quien más sufre la inflación es quien tiene los ingresos fijos.
¿Qué opinión tiene sobre las políticas del gobierno provincial?
La mayor cantidad de cuestiones que afectan al sector productivo tienen que ver con problemáticas que se definen en el ámbito nacional. Pero más allá de eso, seguramente hay aspectos en los que no podemos coincidir con el gobierno provincial, como en Ingresos Brutos. Pero también es cierto que el gobernador y el ministro de Industria, que provienen de las filas industriales, son personas que tienen conceptos mucho más claros de la problemática del sector.
“Los precios de los lácteos llegaron a un techo”
Ércole Felippa es el presidente de la Cooperativa Manfrey, la industria láctea ubicada en el Freyre, y desde allí fue elegido por sus pares como el empresario del año en 2009, en un premio organizado por una revista de negocios cordobesa. Felippa asegura que es un buen momento en el mercado de la leche y que la caída actual de la producción se revertirá hacia fin de año.
¿El sector lácteo pasa uno de sus mejores momentos, después de una fuerte crisis?
El sector lácteo la principal complicación que tiene hoy es la caída de la producción con respecto al año pasado por cuestiones climáticas. En este momento se está recuperando pero todavía estamos un 8% por debajo. Y eso hace que por las estructuras industriales que tenemos, al no poder utilizar toda la capacidad instalada, tengamos costos fijos que están afectando y evidentemente no está jugando a favor. Pero si lo analizamos desde el punto de vista de los precios internacionales y el nivel de consumo interno, diría que es un buen momento. Si lo miramos desde la producción primaria, creo que el precio que percibe el productor también es bueno. Esto permite concluir: cuando se dejó de intervenir en la forma en que se venía haciendo, las cosas se fueron acomodando solas sin necesidad de tanta intervención que terminaba distorsionando el mercado.
¿El cierre de tambos dejó de ser una realidad?
El cierre de tambos que se está dando en los últimos años está dentro de los niveles históricos y no es exclusivo de la Argentina sino que se da a nivel mundial. Pero además eso no necesariamente tiene que ver con la caída de producción. Ahora estamos frente a una caída estacional que se da siempre en marzo y abril, pero que tiene un poco más de profundidad que la de 2009. Pero la cantidad de alimentos de reserva que existe ahora hacía muchos años que no se veía, con lo cual en el segundo semestre no sólo se va a recuperar sino que estará por arriba del año pasado.
En las góndolas hubo aumentos constantes de los lácteos en los últimos meses, ¿es una tendencia que va a continuar?
Cuando uno analiza los precios que se encuentran en la góndola, el comportamiento no es el mismo que se da a nivel fábrica. Si bien es cierto que a la salida de la fábrica los precios han aumentado, mucho más han aumentado en las góndolas. Diría que estamos en un techo y se está notando que hay mucha oferta. Y en la medida en que la producción se vaya estabilizando, ante una mayor oferta los precios van a tender a mantenerse. De hecho no existe faltante en estos momentos y la producción se va recuperando. Lo que hay que ver es cómo puede impactar el proceso inflacionario después porque eso es otra variable que hay que tener en cuenta. Pero en procesos normales, los precios estarían en un techo.
PERFIL
Ércole Felippa es el nuevo titular de la Unión Industrial de Córdoba. Proviene de la cooperativa láctea Manfrey, ubicada en la localidad de Freyre, en el departamento San Justo. Desde la presidencia de esa empresa desembarcó en la central fabril, una institución con fuerte peso en lo económico y también en lo político dentro de la provincia. Reemplazó a Oscar Guardianelli, el gerente de Operaciones de la multinacional Arcor.
Comentá la nota