Muchas dudas acerca del móvil en el crimen del ingeniero mendocino

Muchas dudas acerca del móvil en el crimen del ingeniero mendocino
Los pesquisas tratan de determinar por qué Marcelo Arias fue golpeado de manera tan brutal antes de ser arrojado a un río. Llegará a Mendoza una comisión de la policía cordobesa.

Desde un asesinato llevado a cabo por sicarios a un asalto común corriente: ese es el gran abanico de posibilidades que estudia los efectivos de la División Homicidios de la Policía de Córdoba a la hora de saber porqué mataron al ingeniero mendocino Marcelo Arias (39) hace una semana en la capital de esa provincia.

El ingeniero y a la vez director de la consultora mendocina Newen SA, fue hallado flotando sin vida en el río Suquía de la capital cordobesa el viernes 19 al mediodía.

Una vez que se hizo la necropsia salió a la luz que Arias había sido brutalmente golpeado antes de ser arrojado a las aguas del río que queda en pleno centro cordobés.

Ahora, la pesquisa que lleva adelante el fiscal provincial, José Mana, trata de entender el por qué de un ataque tan brutal. Se sabe que Arias, al momento de ser hallado en el río, "llevaba su billetera con algo de dinero y su DNI y sus celulares; pero le faltaba el portafolios negro donde llevaba su notebook y documentación variada", indicaron desde la policía de Córdoba, donde dijeron que los celulares están siendo objeto de pericias y que en días tendrán novedades.

"La aparición de un empresario ligado a la obra pública a pocos metros de la Casa de Gobierno puede ser una casualidad, o un mensaje mafioso", publicó el diario Clarín al citar una fuente de la investigación.

Varias hipótesis

El fiscal Mana investiga varias hipótesis: desde un asalto feroz al que la víctima se resistió hasta un crimen premeditado. "No puedo adelantar una hipótesis, tenemos varias líneas de investigación", dijo el funcionario en declaraciones a la prensa.

Por su parte, el diario La Voz del Interior de Córdoba publicó en su edición de ayer que Arias "aún vivía cuando fue tirado al río, pero se ahogó en minutos porque estaba desmayado por los golpes. El agua estaba helada. Cuando lo encontraron, hacía poco que había muerto porque si no el cuerpo hubiera estado hinchado", explicó una fuente de la investigación que lleva adelante el fiscal Mana.

La necropsia reveló que el ingeniero presentaba fracturas y una perforación en la frente provocada presuntamente por algún elemento metálico. Había recibido golpes de puño en el rostro y tenía los labios destrozados, la nariz hinchada, golpes en el tórax y los dos codos quebrados.

"Parece que alguien lo agarró de atrás y le dobló los brazos hasta fracturarlos, mientras otro le pegaba en la cara y el cuerpo. Moretones en sus nudillos indican que habría intentado oponer resistencia", interpretó un investigador ante el diario cordobés.

La pesquisa de la policía de Córdoba determinó que la mañana de ese viernes Arias llegó a Córdoba, pasó por un departamento de la empresa en Paraná y Entre Ríos y salió en taxi rumbo a las oficinas de Ecogas, en Juan B Justo al 4.300.

Pero no ingresó a la compañía, sino que bajó en el edificio de enfrente, el Centro de Participación Comunal CPC de Centroamérica. Allí realizó una llamada con su celular y desde entonces se le perdió el rastro.

El ingeniero civil presidía la consultora mendocina Newen -contratista del Estado cordobés y de varios municipios de esa provincia- que construye cuatro gasoductos.

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