El domingo se cumplirán 365 días del debut del esquema. Entre el debe y el haber la balanza parece seguir inclinada hacia la primera opción.
El 1 de marzo de 2014, el intendente Ramón Mestre ponía en marcha el nuevo sistema de transporte público de pasajeros, tras licitar ocho zonas y adjudicar el servicio a cuatro empresas: las cordobesas Coniferal y Ciudad de Córdoba, y las dos nuevas firmas que se sumaron, Ersa y Autobuses Santa Fe. Tal como lo había prometido en la campaña electoral, el radical deshizo la empresa municipal Tamse y repartió sus principales corredores entre las privadas. Sólo los trolebuses quedaron bajo la órbita estatal.
Hecho trascendental, histórico, revolucionario, de alto impacto social y político. Esos fueron apenas algunos de los calificativos con los que el jefe comunal y sus funcionarios definieron lo que se vendría para la ciudad de Córdoba. Frecuencias de cuatro minutos para las líneas troncales; paradas inteligentes; unidades totalmente adaptadas para discapacitados; seis avenidas con carriles exclusivos para el “Sólo Bus”; combinación de líneas principales, interbarriales y anulares; mayor flota con vehículos articulados; y garantías de un servicio mínimo para los días de paro. Esas y otras promesas, irían acompañadas de un mejoramiento sustancial de la infraestructura vial y la red semafórica para dar prioridad al servicio público y desalentar el uso de vehículos particulares. Siempre con el objetivo de ganar más usuarios para el sistema y con el desafío, según los propios funcionarios de Transporte, de bajar los costos para los pasajeros y mejorar la rentabilidad para los prestadores. Hasta allí, las pretensiones.
El domingo se cumplirá el primer año de este nuevo esquema y, a juzgar por lo que la realidad devuelve, entre el debe y el haber la balanza parece seguir inclinada hacia la primera opción. Pocas cosas de ese ambicioso plan contemplado en los pliegos se materializaron con éxito, al menos hasta el momento.
Veamos.
Frecuencias. El principal problema era y sigue siendo el tema de las frecuencias ya que, si bien muchas líneas mejoraron, aún quedan otras tantas que no se ajustan a lo exigido por los pliegos, sobre todo en los barrios periféricos. Por eso todavía es posible ver largas colas de usuarios esperando en las paradas en horario pico y día hábil. Y esto tiene directa relación con la cantidad de unidades que deberían circular por las calles de la ciudad -unas 835- y que en la práctica no todas están funcionando. En ese sentido, vale decir que uno de los puntos a favor del municipio reconocido por los propios usuarios son los colectivos nuevos introducidos al sistema, según la secretaría de Transporte se sumaron unas 650 unidades cero kilómetro que mejoraron la calidad del traslado de los pasajeros.
Rampas. Entre las deudas, una de las más criticadas es el incumplimiento de lo que la ley exige en materia de coches adaptados para personas discapacitadas. El propio intendente dijo un año atrás: “Córdoba será la única ciudad de mundo que tenga tanta capacidad de unidades preparadas para trasladar a las personas discapacitadas y eso nos llena realmente de orgullo. Hemos elegido antes de hablar, hacer”. Lo cierto es que en la actualidad no se cumple con el 70 por ciento de la flota total adaptada según las exigencias.
Paradas inteligentes. La ausencia de estas y, en cambio, la presencia aún de paradas demarcadas con aerosol en postes de luz o troncos en distintos barrios, dan cuenta de otra irregularidad que engrosa la lista de las cuestiones pendientes que tienen las empresas. Para ello, todas las unidades deberían contar con el sistema de GPS. Apenas Coniferal cumple con esta obligación.
Servicio esencial. El artículo 43 del Marco Regulatorio definió al transporte como un servicio esencial y de alta prioridad, obligando a las empresas a garantizar guardias mínimas de funcionamiento en días de paro. La realidad demostró que este punto es letra muerta en la ordenanza y que el municipio nunca lo pudo poner en práctica.
Sólo Bus. El sistema de autobús de tránsito rápido (Bus Rapid Transit, conocido mundialmente como BRT) fue anunciado como una de las principales y más importantes novedades del nuevo servicio de transporte. La promesa eran los carriles “Sólo Bus”, sendas exclusivas para ómnibus ubicadas a la izquierda de las avenidas cuyas paradas serían edificadas sobre plataformas en el cantero central. De las seis avenidas donde se construirían, apenas se concluyó uno en la avenida Sabattini y su funcionamiento aún es cuestionado.
Red Bus. Otro de los inconvenientes que persiste del anterior sistema y que periódicamente toma estado público, es la dificultad para los usuarios de cargar saldo en sus tarjetas debido a que la empresa concesionaria por el Estado municipal no cumple acabadamente con la cantidad de bocas de expendio exigidas.
Trolebuses. Mejorar el servicio que depende de lo que quedó de Tamse, es otra de las materias pendientes. En mayo de 2014, en el marco de los festejos por los 25 años de la creación del servicio de Trolebuses, el intendente Ramón Mestre firmó el contrato con una empresa rusa (Trolza-Market) para adquirir siete coches nuevos al sistema. En medio de una polémica por lo que fue una compra directa, el jefe comunal ratificó la compra en dólares aunque, esas unidades aún no llegaron a Córdoba debido a problemas con las importaciones, según dijeron desde el Palacio 6 de Julio.
Mayor corte de boletos
En tanto, en la columna del haber, la Municipalidad de Córdoba expone como “muy alentador” el dato del crecimiento en el corte del boleto. Según la secretaría de Transporte, desde mayo de 2014 (cuando se consolidó el nuevo servicio), el sistema cortó un ocho por ciento más de boletos que el año anterior. “Teniendo en cuenta el contexto de crisis en el que vivimos, ese dato es muy satisfactorio. Es un resultado positivo y alentador, atípico en un país donde en otras provincias ese número tiende a caer”, dijo el secretario de Transporte César Ferreyra. “Tuvimos picos de crecimiento del 13 por ciento en julio, un 13 por ciento en octubre y un 20 por ciento en el último diciembre. Estas cifras indican que se está trabajando en una dirección correcta. El sistema ofrece más kilómetros de recorridos y por eso hay más pasajeros”, agregó el funcionario.
En esa línea, desde el Palacio 6 de Julio también destacaron el crecimiento del uso de las combinaciones por parte de los usuarios que le permiten, entre otras cosas, hacer dos viajes y pagar sólo uno.
Por otro lado, los funcionarios destacan la decisión política de otorgar un subsidio del 10 por ciento a cada pasajero cuando carga su tarjeta Red Bus, medida que rige desde que se otorgó el último aumento del boleto.

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