Cultura de Mendoza realizó una nueva edición del Carnaval Federal de la Alegría. Espuma, murgas, danza y mucho color.
El Parque se llenó de color, trajes y música con la celebración en la que participan estilos como la murga mendocina, murga de estilo uruguayo, comparsas y caporales de la comunidad boliviana.
“En Mendoza no están arraigados más que los festejos barriales del carnaval, esos festejos en los que la gente sale y festeja a su modo. Pero cuando el Estado recuperó los feriados nos preguntamos desde el Gobierno qué podíamos hacer”, contó Carlos Ábrego, jefe de gabinete en Cultura y uno de los encargados de darles forma a estos eventos que están buscando su identidad, en la previa al mismo.
“La primera edición de estos carnavales se hizo frente a los Caballitos de Marly. Armamos un escenario con un corso, pero no nos gustó. Luego hicimos una reunión con murgueros y elegimos un corsódromo. Pero allí nos quedaban afuera las murgas uruguayas, que son de escenario. Así que ahora hemos armado un corsódromo más largo, de cerca de 500 metros, en la calle Las Tipas. Y a su vez, en el Rosedal armamos un escenario para murgas uruguayas, murgas rioplatenses y algunas actividades de la comunidad boliviana, que son más de escenario, además de disfraces”, explicó el funcionario.
El primer lugar para el carnaval fue el de los desfiles, con un corsódromo por el que 32 agrupaciones murgueras y de comparsas caporal pondrán música en las calles del Parque.
Por otra parte, se pudo disfrutar del escenario carnavalesco, en el Rosedal, adyacente al Prado Español, por donde pasaron 18 agrupaciones murgueras, un ballet andino y también comparsas caporal.
Los disfraces, con los que el público suele acudir espontáneamente, tuvieron su lugar también sobre esas tablas, lo que permitió una participación activa de parte del público también aquí, y no sólo en la chaya común del corsódromo.
“El escenario no es enorme, pero permite mostrar lo que hacen las agrupaciones. De esa manera la gente puede ver el desfile y el escenario, yendo y viniendo en un recorrido accesible. Y cada artista puede tener un espacio acorde”, apuntó Carlos Ábrego.
Estos carnavales nacieron después del decreto del Gobierno Nacional que en 2010 declaró como feriados estas festividades paganas y están organizados por el Ministerio de Cultura, con la colaboración del Ministerio de Desarrollo Social, el Ministerio de Seguridad, la Secretaría de Ambiente y la Secretaría de Transporte.
Justamente la discontinuidad de los feriados fue la que hizo que los carnavales, a pesar de estar prohibidos como feriado, siguieran teniendo lugar como celebraciones barriales o de organizaciones particulares, lo que no impidió que distintas agrupaciones (muy especialmente la comunidad boliviana) desplegaran notables festejos, así como que florecieran igualmente los grupos dedicados a la murga.
Restablecidos los feriados, el Gobierno se encontró con el desafío de organizar un festejo sin saber exactamente qué cabida tendría en la gente. “Había un grupo de artistas que necesitaban esto. Más allá de la prohibición de los feriados, la gente seguía juntándose a su modo, incluso la comunidad boliviana lo hacía. Ante eso la decisión fue que el gobierno se hiciera cargo de la organización sin interferir en los festejos barriales. Por eso festejamos el último día, por eso hemos concentrado todo en el último día, para no interferir en los festejos barriales y no fagocitarlos. Para que esto sea una fiesta provincial de carnaval”.
Los festejos anteriores demostraron ser un éxito: en 2011 esperaron a 5.000 personas y asistieron 25 mil, mientras el año pasado unas 50 mil personas se dieron cita en el Parque para celebrar esta festividad del Rey Momo, de la música, la chaya y la diversión.
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