El MPN ha decidido ser implacable, al menos desde el lenguaje. Y esta es una característica importante del momento. Indica, por un lado, la significación política de la coyuntura. También, que el nivel de agresión es alto y puede incrementarse.
El gobernador Jorge Sapag fue uno de los oradores del día. Criticó duramente a los sindicalistas estatales. Les dijo que la democracia en Argentina no se hace por asamblea, sino por elecciones. Es representativa. Y que él lo eligieron para gobernar. No a Daniel Huth, ni a Carlos Quintriqueo, sino a él, Jorge Sapag.
Mientras el gobernador calentaba auditorios con su prédica –siempre lógica- contra metodologías que –así lo dicen las encuestas- repudia la mayoría, sus funcionarios, encabezados por la ministro de Gobierno, Zulma Reina, negociaban con los docentes de ATEN un mecanismo de devolución para los días descontados.
Es el anticipo de que se avanza hacia un acuerdo, con la mecánica ya aplicada de asentar la soberanía en las decisiones del Consejo Provincial de Educación (CPE). Se arreglará un sistema de “recuperación” de clases (que raramente da resultados, según la experiencia). Por cada día “recuperado” se devolverá lo mismo en salarios descontados. Y se congelarán sumarios, sanciones y demás exabruptos administrativos si se levantan las medidas de fuerza.
Ahora o más tarde, las medidas se levantarán, porque no se sostiene un conflicto interminable. Y habrá aumento para los maestros, ser verá en qué momento. Hay nuevo oxígeno con el aval nacional a los bonos en dólares linked.
Andando, así, el Movimiento, sigue dando con el mazo retórico. El mismo Sapag insistió en fustigar intendentes, particularmente intendentes que pueden trabajar contra el MPN en las elecciones. Para eso utiliza argumentos razonables: cada Municipio debería administrar lo que le corresponde con sus propios recursos. El tema es que se pinta a los jefes comunales como traviesos chicos que rompen los juegos de una plaza durante el recreo. Se desliza incluso la ignorancia, asociada al año electoral. Y se los desafía a dar clases sobre petróleo con la misma eficiencia con la que lo hace el propio Gobernador.
El diputado Claudio Domínguez, habitual vocero del pensamiento íntimo del gobierno, se ocupó de desparramar adjetivos soeces contra opositores siguiendo esa línea. Cayeron algunos kirchneristas en la crítica, como por ejemplo Darío Martínez, un político que parece alquilado para el cachetazo.
El MPN, así, sigue homogeneizando su discurso, a tono con el año electoral y las urgencias del gobierno, que –siempre- es el mascarón de proa de su estrategia política. Desde otro sector moderado del partido, como es el bloque legislativo, se escucharon también algunas frases reveladoras, a cargo del jefe de la bancada, José Russo.
Es que en menos de 10 días la Legislatura tiene que aprobar el presupuesto, y realmente el presupuesto de este año deja flancos abiertos para las críticas de todos los gustos. Russo abordó una de ellas, el alto porcentaje de gastos en personal, con un argumento cien por ciento emepenista. Destacó “la fuerte impronta y la jerarquía de este Gobierno en cuanto al recurso humano en la provincia, ya que casi el 70% de los recursos está destinado al pago de salarios”.
Es una implacable muestra de que hay conceptos para justificar todo en la elástica ideología del MPN. Y de que se puede pegar y negociar con la misma intensidad y habilidad, mientras se sigue andando.



Comentá la nota