Los “motochorros” no dan tregua en Junín: mujeres y abuelos, las víctimas

Los “motochorros” no dan tregua en Junín: mujeres y abuelos, las víctimas
Especialistas observan que en los últimos meses se han “multiplicado” los robos perpetrados bajo esta modalidad, que por su naturaleza, “al voleo”, es de los más difíciles de prevenir.
Caminar por las calles de la ciudad dejó de resultar placentero para muchas mujeres, que en los últimos meses se vieron afectadas por los ataques de “motochorros”, auténticos delincuentes capaces de golpear a sus víctimas hasta lograr quedarse con sus pertenencias.

Los ataques en la vía pública suelen darse a plena luz del día y no tienen zonas determinadas, aunque la colocación de cámaras de seguridad en el centro, logró “correr” el delito de ese sector hacia los barrios periféricos.

En diálogo con DEMOCRACIA, el jefe la Policía Distrital, Marcelo Arigüel, advirtió el crecimiento de esta clase de delitos y afirmó: “Últimamente ha tomado un poco más de vuelo y en los últimos días se hicieron notar mucho. Si bien tenemos varios casos esclarecidos, son ilícitos que se consuman en forma tan rápida, que cuando las personas quieren dar aviso al 101, ya es tarde”.

En la misma línea, el director de Atención a la Víctima del Gobierno local, Andrés Rosa, indicó: “Viendo los partes policiales, no deja de preocuparnos esta modalidad de delitos, que en los dos últimos meses se ha visto mucho. Nosotros estamos en permanente contacto con las fuerzas policiales, porque creemos que hay que trabajar sobre el tema. El delito va mutando y desde hace un mes y medio o dos, los arrebatos son los más frecuentes”.

Los funcionarios coincidieron en señalar a las mujeres y los ancianos como las principales víctimas de esta clase de hechos y aseguraron que en la mayoría de los casos, los delincuentes “son muy jóvenes o menores de edad”.

“Los blancos preferidos son las mujeres y las personas mayores, porque ahí encuentran mayor vulnerabilidad y se aprovechan”, dijo Rosa y agregó: “Hemos observado muchos menores cometiendo arrebatos”:

Por su parte, Arigüel destacó: “Casi en el ciento por ciento de los casos, los ataques se dan contra mujeres”.

Prevención y

corrimiento

Debido a que los “motochorros” actúan con gran celeridad y en casi todos los barrios, las tareas de aprehensión resultan dificultosas para los efectivos policiales, que suelen llegar “tarde” al lugar del hecho.

Lo mismo ocurre con la prevención, ya que los delincuentes no tienen planes elaborados –que puedan boicotearse-, sino que realizan sus ataques “al paso” y sin premeditación.

Desde hace algunos meses, las cámaras de seguridad colocadas por el Gobierno local en las calles céntricas lograron correr el delito de esa zona y se convirtieron así en una de las pocas herramientas efectivas de prevención, aunque los altos costos de los dispositivos hacen que se dificulte la erradicación de los arrebatos en el resto de la ciudad.

“Las cámaras de seguridad han servido mucho. Años atrás, los arrebatos sucedían en el centro y por lo general en verano. Con las cámaras eso se ha erradicado, pero por supuesto que las que hay hasta ahora no alcanzan para una ciudad como Junín”, dijo Arigüel, quien agregó que los dispositivos no sólo se utilizan para prevenir los robos, sino también para identificar a los delincuentes una vez que estos se han consumado.

“Se ha trabajado mucho con el Centro de Monitoreo. Gracias a las cámaras hicimos seguimientos y algunas aprehensiones, pero es un delito muy complejo”, agregó Rosa.

Con el aumento de casos, se intensificaron además los controles en las motos, el medio de transporte preferido por los arrebatadores.

Modus operandi

Por lo general, estos delincuentes se manejan en pareja: uno de ellos es el encargado de abordar a la víctima y tironearle la cartera o las pertenencias, mientras que el otro, ubicado a pocos metros, aguarda con el rodado en marcha para huir lo más rápido posible.

En muchos casos, estos episodios llegan a tener un alto grado de violencia, ya que tiran a la damnificada al suelo o la golpean hasta lograr vencer su resistencia.

Se presentan a cara descubierta, con el rostro semi tapado con gorros y anteojos. Por lo general, escogen a sus víctimas al azar, sin ningún tipo de inteligencia previa, hecho que desconcierta a la Policía.

Casos

En menos de un mes la Policía registró, al menos, siete arrebatos, cifra preocupante, teniendo en cuenta que en muchos casos estos ilícitos no son denunciados.

El 9 de febrero, una mujer de apellido Mario fue víctima del ataque de una pareja de delincuentes, que la interceptó en la intersección de las calles Intendente de la Sota y Pastor Bauman, en inmediaciones del cementerio del Oeste.

El 4 del mismo mes, se produjeron dos robos más: uno, en la intersección de las calles Canavesio y XX de Septiembre, cuando un delincuente que se desplazaba en bicicleta le sustrajo la cartera a una mujer que caminaba por el lugar. El segundo fue en Guido Spano y Colombia, cuando una mujer llamada Yolanda sufrió la sustracción de un bolso de manos de dos sujetos que circulaban en un ciclomotor.

Dos días antes, la juninense Romina D’ Elía sufrió el arrebato del bolso que llevaba mientras caminaba por calles Malvinas Argentinas y Arquímedes, en jurisdicción de la Comisaría Junín Primera. D’Elía fue sorprendida por un malviviente que se desplazaba en una motocicleta de alta cilindrada.

El 26 de enero, en tanto, desconocidos le arrebataron la cartera a una mujer y escaparon rápidamente de la esquina de Italia y España, donde funciona un restaurante.

El 14 del mismo mes, un delincuente le robó la cartera a Flavia Imas, mientras circulaba por la calle Javier Muñíz. Además, en Borges y San Martín, otra mujer -identificada como Elvira Rizzi-, fue despojada de su cartera por dos jóvenes que se desplazaban en una moto de 100 c.c. de cilindrada.

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