En esta parte del otoño, se han convertido en una plaga desagradable para hogares, oficinas y comercios.
Una verdadera plaga de moscas se viene observando en Cipolletti y la región en las últimas jornadas, provocando un lógico malestar en la población a la vez que un creciente uso de las tradicionales y efectivas paletas para matar los bichos y de variados insecticidas.
El tiempo más o menos benigno de esta parte del otoño ha favorecido la eclosión de nuevas generaciones del insecto, que se introducen en viviendas, oficinas, comercios y otras edificaciones humanas vía puertas y ventanas y por cualquier otra abertura a su disposición.
Las moscas se han vuelto, así, insufribles. Cuando son pocas, se pueden tolerar un rato pero cuando se vuelven multitud, como en las jornadas que corren, se tornan absolutamente insoportables. Están fuera de estación y si bien ellas, claro, no pueden saberlo, los humanos sí y la bronca y el fastidio cunden por todas partes.
Los pronósticos del tiempo son, para los próximos días, bastante agradables, con días de temperaturas no muy altas pero apacibles y noches frías. Esta situación potenciará, seguramente, la proliferación de nuevas camadas de huevos y larvas y, a la postre, de ese insecto alado tan nervioso e insistente que es la mosca. Que seguirá lanzándose contra las casas y otros baluartes de los humanos, donde encuentran calor constante y un hábitat adecuado para sus necesidades.
Un hecho en el que reparan algunos vecinos observadores es que la mosca de este tiempo es más insistente y pegadiza que la de la primavera y el verano, un tanto más arisca. Ahora se quedan como detenidas más tiempo sobre platos, mesas y cuanto objeto tengan a su alcance. Pero huyen tan veloces como siempre cuando se las caza.
Comentá la nota