Un artista cordobés regala mosaicos con la leyenda “Todos somos negros” para combatir la xenofobia desde cada vereda de la ciudad.
¿Qué ocurriría hoy en Córdoba –donde la denominación “negro” suele ser utilizada de manera despectiva– si alguien se le ocurriese reivindicar ese término?
José Sasia, un tesista de la Facultad de Arte, se lo preguntó y no dudó en desarrollar “todos somos negros”, una intervención artística para “dar vuelta” esa carga negativa de la palabra negro. La intervención es ingeniosa: distribuirá mosaicos con la leyenda inclusiva, para que cualquier vecino interesados puedan colocarla en veredas de toda la ciudad.
“Quería hacer algo con los espacios que quedan en las veredas rotas, cuando falta algún mosaico. Estas losetas son una forma de inscribir ahí un mensaje hermanado con los grafittis o las pintadas callejeras, pero de mayor duración”, dice entusiasmado José con su tonada cordobesa, mientras descarga en el Pabellón Argentina 120 mosaicos de su Fiat Spazio. Desde ese lugar de la ciudad Universitaria, los distribuirá a toda la ciudad.
Baldosas que hablan. “La gente podrá llevarse de aquí una baldosa y una mezcla para colocarla. La consigna es que luego salgan a pasear por el barrio y en cuanto vean un pocito lo “intervengan”, dice el artista entusiasmado con la idea de que no sólo haya intervenciones en veredas propias… sino también en ajenas.
“Es lindo que un vecino se despierte con una baldocita que diga “Todos somos negros” y se pregunté qué es eso”, opina sonriendo, tras reconocer que a modo experimental él mismo ya “parchó” más de 20 veredas con estos mosaicos intervenidos. Se los puede ver en algunos sectores de barrios como Alta Córdoba, Yapeyú o Güemes.
“Para hacerlo, salí sábados y domingos bien temprano con mosaicos: a esa hora solo andan las mujeres haciendo las compras”, evoca el tesista, con tono cómplice.
400 veredas. El reparto de las losetas larga este miércoles en el subsuelo del Pabellón Argentina. En esta primera instancia hay cerca de 120 unidades disponibles, pero en los próximos días se sumarán más para ser distribuidos.
Mientras se repartan las losetas, la página de Facebook “Todos somos negros” servirá para que los participantes de la movida suban fotos de “veredas parchadas” con la frase, a modo de devolución. También habrá charlas paralelas a la intervención.
“Creemos que en total llegaremos a distribuir unos 400 mosaicos, pero si faltan vamos a hacer más”, dice Sasia, al aclarar que los restantes losetas están en pleno proceso de elaboración, en la fábrica de “Don Beltrán”, de Villa El Libertador.
“Ahí llegué luego de experimentar dos años con moldes y materiales cuál era la forma ideal de producirlos y el mensaje perdure. Empecé con un método muy casero y terminé encontrando esta forma intermedia, que requiere incluso una prensa hidráulica”, afirma Sasia, subrayando la buena onda que los trabajadores y el dueño del lugar pusieron para llegar a buen puerto con el proyecto.
“En la fábrica yo también colaboro con la producción, pero como no sé la técnica soy un mero peón... ¡el más negro de todos!”, retruca entre risas.
¡Buscá la tuya! Las losetas intervenidas pueden retirarse en el subsuelo del Pabellón Argentina, de lunes a viernes de 11 a 17.
Una segregación que ya es cultural
Para el artista José Sasia, en nuestro ámbito la palabra negro se utiliza de dos maneras bien diferenciadas. Por un lado muchos lo utilizan de manera cariñosa, casi familiar. El tradicional “negrito”.
Por otro, sin embargo, subsiste el uso despectivo del término. Una forma de discriminar que ya no es racial, sino cultural... vinculado a los consumos culturales.
“Por ejemplo, los chicos que van a ver a La Mona Jiménez y La Banda de Carlitos son para muchos ‘la negrada’. Esa denominación excede la raza y el color de piel, de hecho acá la mayoría somos mestizos. Incluso aunque seas un gringazo, si estas escuchando cuarteto habrá quien te diga que sos ‘un negro’”, dice Sasia, tras autodefinirse con orgullo como “negro de alma”.
“Comparto muchos consumos culturales, otro no. Y más allá que los sectores populares cargan con muchos prejuicios, como ser vago o mano larga, yo me siento identificado con otras cosas que nos reivindican, como la alegría, o fuerza con la que salen a pelearla cada día”.
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