El Estado logró recaudar poco más de 7 millones de pesos en un mes, de los cuales, 3 millones fue de contado.
A un mes de que el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) lanzara una moratoria, 700 personas accedieron al plan para cancelar sus deudas y lograr el beneficio de descuentos en los intereses que se generaron.
Por la movida, desde el 11 de diciembre y hasta la fecha, la repartición logró recaudar poco más de 7 millones de pesos, de los cuales, 3 millones fueron desembolsados en el momento, de contado y en un solo pago, por 395 morosos. El resto de los incumplidores se pondrá al día con los otros 4 millones a través del pago en las distintas cuotas que contempla el régimen.
La moratoria del IPV es una herramienta excepcional que decidió lanzar la gestión uñaquista a fines del año pasado con la intención de regularizar el pago de cuotas de todas aquellas personas que cuentan con un hogar otorgado por el Estado. Como gancho para atraer a los morosos, propuso importantes porcentajes de descuentos en los intereses, que varían de acuerdo a la cantidad de cuotas. Según las estimaciones oficiales, son 500 los millones de pesos de deuda que registra la repartición en sus cuentas y sólo la mitad de ese valor está representado por los intereses generados por la falta de pago. En la moratoria hay distintos mecanismos (Ver claves) y todo lo que se logre regularizar estará destinado a la construcción de viviendas. Por eso, desde el Gobierno apuntan a concientizar a que todos los morosos accedan a al plan, ya que de esa manera estarán ayudando a otros sanjuaninos a obtener la casa propia.
Por otro lado, la gestión uñaquista no descuidó a aquellas personas que están al día con la cuota del IPV y estableció un premio para ellos. Este grupo puede cancelar lo que le queda por pagar de su vivienda con un descuento del 20 por ciento sobre el monto total calculado. Hasta la fecha de corte, 437 cumplidores solicitaron conocer cuál es el monto que les queda por desembolsar para así acogerse al recorte.
Sobre el primer balance, Daniel Gimeno, subinterventor del IPV, indicó que "son buenos porque de no haber puesto en práctica el plan, hoy no tendríamos esos 7 millones de pesos". Pero además sostuvo que "sabemos que pueden ser mejores porque mucha más gente se va a adherir con el paso del tiempo, aunque lo ideal es que vengan con antelación".
Para poner en marcha el Plan de Regularización de Deuda, el IPV instaló oficinas especiales en la planta baja del Centro Cívico, en el ingreso por la plaza seca, y según la estadística, hasta el momento 1.826 adjudicatarios se han acercado hasta ese lugar. De ese total, 700 accedieron al programa y el resto se llevó toda la información para evaluar cual es el plan que más le conviene.
Gimeno recordó que el plan de regularización es por única vez y que tiene un plazo de finalización, el 30 de junio. Después de esa fecha, "no habrá otra chance". Es más, el funcionario reconoció que hay gran cantidad de deudores, que el sistema actual es muy poco solidario y que "no puede seguir así". Por otro lado explicó que hasta el momento no hay una decisión sobre qué sucederá con aquellos que no accedan al plan, pero que esa evaluación se va a hacer, aunque más adelante.
Comentá la nota