Por Julio AlgañarazHoy se reúne con líderes centristas. Su movida inquieta a la izquierda y a la derecha
En realidad, son palabras más bien genéricas, después de que Monti se lanzó hace diez días a la campaña electoral y luego frenó el potro en la raya con un mensaje ambiguo. “Estoy disponible, todo depende de quienes estén dispuestos a seguir mi programa”, aseguró en aquel momento.
No es fácil descifrar a los políticos italianos, Monti incluído. Como dicen de los políticos gallegos en España: si te los encontrás en una escalera, no sabés si suben o bajan. Las frases han sido de inmediato consideradas como la decisión de lanzarse al ruedo con el apoyo de tres grupos políticos centristas y de esquirlas voladas fuera del partido Democrático de centroizquierda y del partido PDL de Silvio Berlusconi.
Hoy Monti se reunirá con los líderes centristas. Los llamados “tres tenores” son el jefe de la UCD democristiana, Pier Ferdinando Casini; el ex líder posfascista Gianfranco Fini (Futuro y Libertad); y el presidente de la Ferrari, ex titular de la Fiat y de la central de empresarios, Luca Cordero de Montezemolo (Italia Futura).
Pero entre los centristas y los “perros sueltos” que abjuraron de sus partidos ¿cuánto suman?
Los sondeos señalan un 15–18% contando todo el rejunte. Muy poco. Un amigo de la UCD de Casini dijo que Monti deberá decidir “antes de fin de año” si elige una lista única de apoyo o varias listas que coincidan en su nombre e inspiración.
El plan de Monti reivindica su programa de austeridad que le está costando la impopularidad entre los italianos que lo sufren, aunque agrega más promesas de igualdad, mercado más libre y menos impuestos.
“Hay que invertir la ruta Monti, que nos lleva al desastre”, tronó Berlusconi, jefe de la centroderecha desprestigiada pero que corre en subida. Le preocupa que Monti sea un rival que puede sacarle votos. Más preocupado está el líder de la centroizquierda, Pier Luigi Bersani, favorito en los sondeos. Dijo ayer sobre Monti: “En su agenda hay cosas buenas, otras menos, otras discutibles: nada es sorprendente”.

Comentá la nota