Lo descubrió la madre de la nena en el baño de la casa que compartían con el acusado.
La joven, de sólo 18 años, es oriunda de Buenos Aires, y desde hace unos meses vivía en concubinato con un sujeto de 38 en el barrio La Católica. La mujer tenía dos hijos de una relación anterior, una nena de dos años y un bebé de uno.
Según el testimonio que brindó a la Policía, días atrás, después de haber almorzado, ella realizaba los quehaceres de la casa, cuando escuchó llorar a su hija de dos años. Entonces se acercó al baño para ver qué le sucedía y al abrir la puerta encontró a su concubino sometiendo a la criatura.
Al verse sorprendido, el abusador soltó a la pequeña e intentó atacar a su concubina; la mujer dijo que esquivó un golpe de puño, con el cual el agresor derribó una pared precaria. En ese momento, la joven aprovechó para tomar en brazos a su hija y se escapó de la humilde casa.
Salió a la calle y tomó un remís, fue hasta el barrio Ejército Argentino, allí deambuló durante algunas horas, hasta que ingresó en un ‘ciber’. Según manifestó, trataba de contactarse con sus familiares de Buenos Aires, para que le envíen un boleto de ómnibus y así pueda regresar con sus hijos.
Al parecer sus intentos eran inútiles y la desesperación era notoria, por lo que la propietaria del local se acercó, trató de calmarla y la asistió. La joven le confesó a la dueña del ‘ciber’ lo sucedido y fue la mujer la que llamó a la policía que se apersonó en el lugar y tomó conocimiento del caso.
De inmediato se iniciaron las actuaciones de rigor y se dio parte a la dependencia correspondiente en la causa; la policía investiga el hecho para tratar de establecer cómo se produjo el suceso que generó consternación en el barrio capitalino.
Versión
La mujer sostuvo ante los efectivos policiales que cuando sorprendió a su concubino, éste intentaba introducir su miembro en la boca de su hija de sólo dos años. Aseguró no entender qué podría haber sucedido, ya que nunca sospechó que pudiera ser capaz de algo semejante.
Trascendió que la bebé tenía lesiones, por lo que era necesario que la revisen los médicos para constatar el ataque sexual.
Se le consultó a la joven si el hombre estaba en estado de ebriedad, hecho que negó, ya que habían estado compartiendo el almuerzo minutos antes.
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