Miles de personas acudieron a las necrópolis a rendir su homenaje a las madres en su día. En el cementerio Parque de la Paz, hubo una celebración religiosa y la afluencia de fieles fue incesante durante todo el día.
El obispo de la Diócesis de Santiago del Estero presidió la misa durante la cual invocó la protección de Dios para las madres, ausentes y que siguen entre nosotros, y pidió mantener frente a ellas nuestro “agradecimiento, porque nos han dado la vida, nos han cuidado y han sido las primeras que nos han enseñado a rezar”.
“Por eso pido también por las mamás que viven, ya que les debemos el 95 por ciento de lo que somos. Por eso tenemos que tener mucho cariño y agradecimiento, y esto se manifiesta no solo con un regalo, sino en el constante vivir en contacto con las mamás, y también con las mamás difuntas, ya que son las que interceden por nosotros en el Reino de los Cielos”.
Una gran cantidad de fieles colmó la capilla de la necrópolis municipal, y a la celebración asistieron funcionarios municipales encabezados por el intendente Hugo Orlando Infante, el presidente del Concejo Deliberante, contador Juan Manuel Beltramino y el secretario de Obras Públicas, arquitecto Carlos Giambroni, entre otros.
Finalizado el oficio religioso, el intendente Infante, junto con el obispo diocesano, monseñor Polti se trasladaron hacia el Monumento del Cristo Redentor, donde el jefe comunal, acompañado por los funcionarios, depositó al pie del mismo una ofrenda floral en memoria de todas las madres santiagueñas.
Recuerdo
La mañana fresca con algunas lloviznas tenues, fue aprovechada por los santiagueños que masivamente asistieron a los cementerios capitalinos para venerar a las madres fallecidas.
El cementerio privado Parque de la Paz abrió sus puertas a las 7.30 y desde ese momento fue incesante el desfile de personas que llegaban para cumplir con el homenaje al ser querido.
A las nueve de la mañana se celebró la santa misa presidida por el párroco de la Catedral Basílica, padre Julián Cueva, y fue la oportunidad para que los deudos pidieran una oración por sus madres. La afluencia de gente tuvo un pequeño paréntesis durante el mediodía, y por la siesta nuevamente las instalaciones de la necrópolis ubicada en el sur de la ciudad, se vio colmada de deudos.
En el exterior, personal municipal se encargó de ordenar el movimiento vehicular debido a la gran afluencia que hubo durante todo el domingo.


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