Monseñor Jorge Lozano concelebró con los sacerdotes de nuestra ciudad la misa con la que se clausuró el Año de la Fe. El oficio tuvo lugar en la Basílica de la Inmaculada Concepción.
El Año de la Fe –que se inició el 11 de octubre de 2012 en adhesión a los 50 años del Concilio Vaticano II- fue proclamado por el entonces papa Benedicto XVI para invitar a una “auténtica y renovada conversión al Señor, Único Salvador del Mundo” (Carta apostólica Porta fidei 6), augurando que suscitara en todos los creyentes “la aspiración a confesar la fe en plenitud y con renovada convicción, con confianza y esperanza.
Para los católicos, constituyó una ocasión propicia para intensificar la celebración de la fe en la liturgia, en particular en la Eucaristía, que es el “culmen hacia el que tiende la acción de la Iglesia y también la fuente de la que mana toda su energía” (Sacrosantum concilium 10).
Al mismo tiempo, se aguardó por el testimonio de vida de los creyentes fuese cada vez más creíble. Redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada y reflexionar sobre el mismo acto con el que se cree es un compromiso que todo creyente debe de hacer propio, sobre todo en este año” (Porta fidei 9).
Se apuntó así a que cada cristiano pudiera redescubrir “el camino de la fe para mostrar con evidencia, cada vez mayor, la alegría y el renovado entusiasmo del encuentro con Cristo”.
Cabe recordar que, a nivel internacional, el Año de la Fe finalizará este domingo 24 en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.


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