El obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, convoca a la comunidad a la marcha del 8 de mayo que organiza la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú. Si bien el prelado no podrá asistir porque coincide con el Congreso Nacional de Doctrina Social de la Iglesia en Rosario y hace más de un año que tiene ese compromiso asumido.
Monseñor Jorge Lozano convoca a la marcha de la Asamblea del 8 de mayo
De todos modos, monseñor Lozano expresó que hay muchas formas de participar y apoyar a la Asamblea, y él lo está haciendo desde una invitación a la comunidad para que ese día marche al puente internacional General San Martín en defensa del medioambiente. “De todos modos, la Iglesia –como todos los años- participará de lleno en la organización de la oración inter religiosa”, que predispone los espíritus para marchar en paz y en conciencia. En diálogo con EL ARGENTINO, Lozano recordó que este acompañamiento espiritual también es una oportunidad para que todos reflexionen “que la vida es un don en todas sus manifestaciones y que la Tierra es el hogar de todos”. “Mucho más este año, porque el lema es más que elocuente: ´Por la vida de todos, escuchemos la naturaleza´, que es un mensaje que nos debe convocar a todos”, reflexionó el pastor diocesano. El concepto de que la Tierra es la casa de todos debería inspirar mejores soluciones a los males que aquejan el presente y comprometen el futuro. No obstante, la esperanza se recrea cuando se reconocen avances en diferentes ámbitos. En este marco, Lozano puso dos ejemplos que fueron reflejados en la edición de ayer de EL ARGENTINO. “Leía que en la Cámara de Diputados de la provincia se está tratando la cuestión relativa a los agroquímicos, cómo incide en la salud, en el cuidado de los arroyos y la salud humana. Esto es un signo de que hay un diálogo y preocupación en el ámbito legislativo. Y la otra es el anuncio de la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, respecto de ponerle un límite a la extranjerización de la tierra. Un mensaje con respecto al espacio nacional no sólo como soberanía sino como un lugar de vivienda y producción de trabajo. Ojalá que cuando esta problemática se trate en la Legislatura nacional, también se trate no sólo de aquí a futuro sino cómo corregir desviaciones que se vienen produciendo en los últimos veinte años; y que desde la Confederación Episcopal y otras organizaciones se vienen advirtiendo”. “Y esto también debe ser abordado contemplando la concentración de tierra incluso a través de capitales concentradores nacionales, como lo pool de siembra”, indicó. “En ese sentido de casa, el conflicto que viven ahora las comunidades aborígenes es porque se sienten desplazados de su casa y esto ocurre porque no vemos al país como la casa de todos”. “Volviendo a la marcha del 8 de mayo, la movilización de la Asamblea es una expresión de considerar a la región como una casa de todos y advierte que es necesario velar por la salud de quienes vivimos en este territorio y garantizar los derechos a una vida mejor”. “Por eso el lema de la marcha es oportuno, porque invita a escuchar lo que nos está diciendo la Tierra a través de sus terremotos, tsunamis, inundaciones, sequías y un sinnúmero de situaciones no sólo de catástrofes sino también de contaminación”, recalcó. “Y esta necesidad de escuchar también nos remite a esa dimensión dialogal que nuestros pueblos originarios han tenido con la Naturaleza y que también es parte de nuestra tradición cristiana. El querido Papa Juan Pablo II recordaba dos ejemplos: San Benito, a través de su lema rezar y trabajar, veía que la Tierra era una casa que podía llevar a una paz. Y el otro es San Francisco de Asís con un trato fraternal con las creaturas de la naturaleza. Esta percepción que tenemos un trato familiar con la Naturaleza y que ella es capaz de decirnos cosas, es un aspecto muy rico para la experiencia humana. Es muy bueno que nosotros, contemporáneos del siglo XXI, tan tecnificados y acostumbrados a comunicarnos a través técnicas de comunicación, sepamos también escuchar otros lenguajes que tienen que ver con el encuentro y el trato cotidiano”, concluyó el obispo de Gualeguaychú.


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