En su paso por Santiago, llamó a la reflexión y dijo que “los legisladores antes son cristianos” y eso obliga a una reflexión de sus actos.
Los fuertes cruces también se dieron en otros ámbitos, ya que produciría relevantes cambios en 178 casos, donde las penas suben; 129 en que bajan; agregaría 85 nuevos delitos y haría que 14 desaparezcan.
Algunas de las reformas más relevantes son la eliminación de la figura de la condena a cadena perpetua, y la despenalización de la tenencia y el cultivo de drogas como el cannabis.
El concepto de “peligrosidad” ya no tendrá vigencia, y la “asociación ilícita” sólo será aplicable para delitos graves. Quien también se sumó a las críticas bien marcadas fue el obispo emérito Antonio Baseotto, quien en diálogo exclusivo con Nuevo Diario consideró que “su puesta en práctica es digno de una reflexión profunda”. “Tengo entendido que los legisladores primero son cristianos y después legisladores, y eso los obliga a pensar”, disparó Baseotto tras agregar que está de mas explicar cuales deberían ser las prioridades.
Sin medias tintas, el obispo emérito de la Diócesis de Añatuya manifestó que la reforma va “contra la naturaleza y contra Dios”.
Consideró que de avanzar en la iniciativa se encamina hacia una “ley blasfema” por lo cual llamó a la reflexión a los responsables de su aplicación y aprobación.
Desde su punto de vista “es indispensable el debate”.
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