El obispo diocesano dijo que los católicos proponen lo que consideran “es mejor para el bien común”, promoviendo la familia y defendiendo la vida.
Ayer, el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, reveló en Buenos Aires el documento que hará público el Papa en el tradicional mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2013, que se celebrará el 1 de enero, bajo el lema “Bienaventurados los que trabajan por la paz”.
Requerido por EL LIBERAL, monseñor Polti indicó sobre el contenido del documento, que “la misión de la Iglesia en el mundo es difundir el mensaje de Cristo, en esta tarea se dedica a proponer fundamentalmente el aspecto espiritual de este mensaje, que es el centro de todo lo que realiza la Iglesia: el amor a Dios”.
Aseguró que los católicos, “desde el respeto profundo por todas las personas, queremos proponer lo que pensamos es mejor para el bien común, queremos promover la familia, queremos defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural, la vida de los más débiles, porque la calidad de una sociedad se mide por cómo trata a los indefensos”.
“Queremos cuidar a las mujeres vulnerables a las que se inflige la violencia de un aborto, queremos hacer un llamado a todos para que no dejemos solas a esas mujeres, para que les demos la contención económica, sanitaria y psicológica que necesitan. Y queremos privilegiar a los niños y niñas, frente a los adultos, porque son los más indefensos”, profundizó.
Dignidad de la persona
Polti enmarcó estos conceptos en el principio de que “también la Iglesia posee, desde su visión espiritual, un mensaje sobre la persona humana, sobre su dignidad: el amor al prójimo. En este ámbito, participa en conjunto con todos los hombres y mujeres, con todas las instituciones y con el Estado, en la conversación social que propone unos valores para el bien común”.
Indicó luego que “con los años, la Iglesia ha promovido obras educativas –quizá sea la organización más grande del mundo en este sentido-, obras de solidaridad y asistenciales, obras de sanidad y salud, y un largo etcétera. El compromiso de la Iglesia por la erradicación de la pobreza, de la violencia familiar y de la violencia contra la mujer, y para procurar una ayuda afectiva y efectiva a los necesitados, es por todos conocido”.
“En este marco, la Iglesia -en este caso, a través del Papa- propone también una visión del matrimonio, de la familia y de la vida humana, temas nucleares para la promoción del bien común”, aseguró.

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