El Mono vivió un 2013 en plenitud, siendo determinante para el ascenso de Gimnasia y luego clave en la conquista del objetivo del equipo en Primera. El crecimiento de un jugador notable.
Porque al Mono hoy lo identifica eso, el crecimiento. El arco de Gimnasia no es poca cosa y en tres años (aunque parezca mentira pasó ese tiempo desde su debut en Primera) supo adueñarse por completo de una camiseta de peso y con una responsabilidad enorme.
Pese a que se caía de madura su inmediata aparición bajo los tres palos del Lobo, Monetti hizo su presentación por un imprevisto. Pues en noviembre de 2011, Vélez llegaba al Bosque como puntero, ni más ni menos, y Gastón Sessa, titular albiazul por ese entonces, sufrió una molestia en el calentamiento previo y esto obligó a la aparición de la joven promesa tripera. El cotejo finalizó sin goles y el Mono demostró estar a la altura ya sobre el minuto 3 de juego, tapándole un mano a mano al Burrito Martínez.
Después de las idas y vueltas, Ángel Cappa se la jugó por el Mono arrancando el 2011 y allí adquirió plena titularidad para que de ahí en más se acabe la discusión, aún habiendo asumido el peso del descenso.
Se cargó el equipo al hombro en la B Nacional, en una primera etapa de adaptación general y momentos de zozobra. Hasta la llegada de Pedro Troglio. Con él al mando el equipo se consolidó en todos los aspectos y el Mono sacó a relucir todo lo puede dar.
Si bien es cierto que Monetti recibió en Primera División prácticamente la misma cantidad de goles (24) que en toda la temporada en la B Nacional 2012/13 (25), no es menos verdadero que su nivel ha sido prácticamente calcado.
Sin ir más lejos, así arrancó el Mono el torneo Inicial:
Monetti ha ido creciendo partido a partido. No estuvo exento de las macanas propias de todo arquero, pero jamás se vio superado por ello. Siempre se mostró sólido, sin alteraciones y controló su temperamento (en la B sumó 4 amarillas y 1 roja en la primera temporada, luego 5 amonestaciones y en Primera sólo 2), siendo un punto distintivo para un puesto que precisa serenidad y plena concentración. El Lobo tiene en un el Mono, un punto altísimo y un futuro inmenso.


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