El nuevo desplante planificado de los directivos de la Sociedad Cooperativa Popular Limitada ante los concejales de Comodoro Rivadavia –el último viernes- hizo reactivar las mismas críticas de siempre, ahora potenciadas por la inclusión política partidaria de sus miembros, el evidente desconocimiento de las tareas concesionadas y –lo más relevante- por las deficiencias de los servicios.
Por eso es que fue inesperada la presencia tan sólo del sector comercial, encabezado por el ing. Víctor Santana; y fue “pobre” el aporte de apreciaciones con respecto a la imposibilidad de las “bonificaciones” pero, lo que es peor, sin ningún documento escrito o digital que sumara a un debate más constructivo.
Si bien se programó un nuevo encuentro para esta semana en la que, esta vez sí, concurrirían Gabriel Tcharian (presidente del directorio) y José Olveira (gerente general); el concejal Darío Espinosa consideró como una “maniobra bastante ordinaria” la evasión a esta primera reunión.
“Si el poder político ahogó financieramente a la SCPL, los directivos debieran decirlo sin vueltas. Debieran sincerar cada una de las cuentas y las deudas que poseen, y también debieran hacer explícito que las obras de infraestructura les corresponden a los gobiernos nacionales y provinciales, que su rol es sólo de distribuidores y de mantenimiento. Pero lo cierto es que poco se les escucha decir sobre el tema, es más, hay más silencios que verdades. O quizá, el departamento de comunicación que posee la Cooperativa es flojo”.
El año pasado, en el tratamiento del contrato de concesión de energía a la SCPL, Espinosa se había opuesto a la renovación por diez años si no era con una presentación formal de inversiones o proyectos. Incluso, había propuesto una aprobación más cuidadosa de cinco años con posibilidad –ahí sí- de diez años más si el avance de los proyectos presentados era satisfactorio. “Los automatismos inexplicables de algunos concejales lleva a sostener una organización que en este punto lo que más necesita, es una refundación. No hay un solo vecino que pueda reconocer el funcionamiento de la cooperativa en la que tan sólo ellos repiten que “es de todos”, pero en los hechos parece ser de unos pocos”.
En su argumentación aseguró que el desempeño de la SCPL es típico de una compañía privada pero cuando la situación se torna incontrolable se transmuta a “comunitaria, social y solidaria”.
Hace dos años se llevó a cabo una auditoría que terminó con algunos despidos de empleados jerárquicos de carrera, como el contador Pablo Ortega y el exgerente general Claudio Jurdana. Ese “movimiento” habría dejado “mejor parados” a la nueva conducción del directorio, pero al cabo de todos estos meses y luego de la renovación al frente del directorio del mismo plantel el agua cloacal sigue corriendo por las calles de la ciudad.
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