Mónica conmueve con su entereza luego de haber perdido sus dos piernas en una terrible explosión

Mónica conmueve con su entereza luego de haber perdido sus dos piernas en una terrible explosión

El jueves 16 se cumplieron nueve meses del accidente. Asiste tres veces por semana al Instituto de Rehabilitación donde aprende a caminar con órtesis. “Tiene una gran fuerza de voluntad”, dicen los profesionales que la atienden. 

A pesar del horroroso trance que le tocó vivir, Mónica sonríe, se esfuerza, tiene confianza, cree en poder valerse por sí misma. Perdió sus dos piernas en una terrible explosión el 16 del enero pasado, pero sus ganas de vivir hicieron que dejara atrás aquello para poder seguir mirando el futuro de la mejor manera. 

Mónica Valoy tiene 28 años y una vida por delante que le exige un esfuerzo doble, que ella está dispuesta a realizarlo con la mejor predisposición, con toda la fe del mundo, con la mejor onda. 

“Va a andar bien. No falta nunca y tiene una gran fuerza de voluntad”, sostiene Silvio Álvarez, el ortesista del Instituto Provincial de Rehabilitación Integral (Ipri) que le fabricó las órtesis y que le está enseñando a caminar con estos elementos. 

Una vez que aprenda a utilizarlos, se le confeccionarán las prótesis que usará para movilizarse por sí sola. 

Constancia 

Falta un rato para que sean las 10.30, horario de sus sesiones, pero Mónica y su inseparable compañero, su esposo Jorge Barraza, ya están en el Ipri, puntuales, tres veces por semana. 

“A Mónica se le está haciendo todo lo que es fortalecimiento muscular, especialmente de los miembros superiores porque es la única forma en que ella se va a manejar.También se trabaja en sus movimientos y en su forma de estar sentada, porque no tiene medios de apoyo; y en control de pelvis”, explicó la licenciada Sandra Rojas, la kinesióloga que la atiende. 

En estos momentos Mónica trabaja con una órtesis, que es un elemento que la prepara para usar posteriormente las prótesis. También se le brinda apoyo psicológico. 

Con fuerzas 

En un alto de la caminata que realizaba por las paralelas con la ayuda de Silvio Rojas el ortesista y de su esposo, Mónica le aseguró a EL LIBERAL que está con muchas ganas y que confía en que pronto va a volver a caminar valiéndose de las prótesis. 

“Estoy bien y me siento con ganas. Pensar que puedo volver a caminar me entusiasma y por eso no falto a las sesiones”, confesó. 

Se mostró agradecida con las autoridades del Ministerio de Salud de la Provincia, que hicieron posible que comience a tratarse en el Ipri desde setiembre pasado, y todo lo necesario para que se la provea de la órtesis y posteriormente de las prótesis. 

Sabe que la posibilidad de recuperar un buen porcentaje de sus movimientos para valerse por sí misma le posibilitará seguir mejor el crecimiento de sus tres hijos de 10, 7 y un año y medio. “Los chicos quedan en casa al cuidado de la abuela cuando tengo que venir a las sesiones, y eso me ayuda mucho”, dice. 

Prefiere no pensar en lo que vivió aquella mañana del 16 de enero cuando explotó el auto, porque tiene un desafío por delante y es lo que realmente la motiva. 

“Pasamos por momentos difíciles y mejor no pensar más, porque ahora hay que mirar para delante y tratar de salir de la mejor manera”, reflexionó Mónica.

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