Múltiple homicida recibe salario y fue transferido a una prisión granja

Múltiple homicida recibe salario y fue transferido a una prisión granja

El asesino Fructuoso Álvarez González fue beneficiado por el juez José Pérez Arias, quien ordenó su traslado a una locación semiabierta. En 1994 asesinó a 5 personas. El testimonio de Matías Bagnato, el único sobreviviente de la familia.

La pesadilla de Matías Bagnato, el único sobreviviente de la denominada masacre de Flores, parece no tener fin. Hace 10 días, Matías volvió a padecer otra inacción del Estado. Ahora, un juez le concedió un beneficio al múltiple homicida Fructuoso Álvarez González y lo trasladó a una granja.

Álvarez González está condenado a reclusión perpetua pero hace aproximadamente dos semanas fue trasladado a la Unidad Penal 11 de Presidencia Roque Sáenz Peña, en Chaco, a un penal de mínima seguridad con régimen abierto y semiabierto, donde los presos con buena conducta pueden salir en libertad condicional.

Bagnato recordó que hace dos meses la Cámara de Casación dejó firme el nuevo cómputo por los años que Álvarez González estuvo prófugo y, según precisó, "le quedaban supuestamente siete años de reclusión sin beneficios". Sin embargo, por buena conducta este múltiple asesino fue trasladado a un penal de mínima seguridad.

Bagnato manifestó su desconcierto por la situación. "No puedo apelar la decisión, no hay ninguna figura legal en la que yo me pueda amparar. De una personas capaz de hacer lo que hizo y después de 16 años buscarme para amenazarme de muerte, se puede esperar cualquier cosa", manifestó.

El beneficio que recibió Álvarez González fue otorgado por el juez José Pérez Arias, según detalló Bagnato. Pérez Arias fue secretario subrogante del cuestionado juez Axel López, quien fue enviado a juicio político por mal desempeño al otorgar excarcelaciones a personas que luego reincidieron."Evidentemente, viene de la misma escuela", se lamentó.

Veinte años después de aquel trágico 17 de febrero, donde falleció el resto de los miembros de la familia y un amigo de los niños, Bagnato continúa con custodia policial las 24 horas. "No tengo ni dos meses de respiro; la verdad, tengo miedo por mi vida, es lo que más me trastorna todos los días", señaló.

Sin ganas ni fuerzas ya para seguir adelante, a Bagnato lo único que le queda es hacer público el calvario que está padeciendo: "Quiero que vean la foto (de Álvarez González) para que la gente de Chaco lo conozca, en caso de que se fugue". "Esto es destructivo totalmente", aseguró.

Pero este beneficio no es el único al que accedió Álvarez González. Según relató el propio Bagnato, hace dos años que cobra un sueldo del Estado por las tareas que realiza en el servicio penitenciario.

Fuego y venganza

Álvarez González y José Bagnato eran vecinos y familiares lejanos. Vivían en el barrio de Flores y, según la declaración de Álvarez González, el vecino le debía 200 mil pesos. La madrugada del 17 de febrero de 1994 Fructuoso Álvarez González cumplió con lo que venía amenazando desde hace días. Decidió matar a la familia Bagnato. González provocó un incendio en la casa que provocó la muerte de José Bagnato, de 42 años, su esposa Alicia Plaza, dos de sus hijos Fernando de 14 años y Alejandro de 9 y un amiguito de este último, Nicolás Borda que por entonces tenía 11 años. Matías Bagnato, el hijo mayor de la familia que por entonces tenía 16 años, se despertó en medio de las llamas y se tiró por la ventana. Fue el único sobreviviente.

En 1995 Fructuoso Álvarez González fue condenado a cadena perpetua. En 2004, el asesino múltiple de origen asturiano, se benefició de un acuerdo de intercambio de presos y fue extraditado a España donde, por un error judicial, terminó libre.

En 2008 Álvarez González volvió a la Argentina y vivía como si nada hubiera pasado.

Un año y medio después de que volvieran las amenazas sobre Matías, la policía allanó una casa en Tortuguitas donde tenían el dato que se escondía Fructuoso Álvarez González. Lo encontraron en un falso techo donde se escondía. El lugar estaba perfectamente acondicionado para ocultarse y subsistir a los allanamientos.

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