Müller: “La falta de intervención multiplica los casos de abuso sexual”

Müller: “La falta de intervención multiplica los casos de abuso sexual”
La licenciada en psicología y presidenta de la asociación Salud Activa visitó nuestra ciudad. En el recinto del Concejo Deliberante brindó una charla sobre abuso sexual infantil. “Todavía no se ha tomado conciencia de lo grave que es este flagelo. No existen programas, instituciones ni profesionales que traten adecuadamente esta problemática”, sostuvo.

En el marco de la organización de la 7º Marcha por los Derechos del Niño, que anualmente organizan instituciones intermedias y organizaciones de nuestra ciudad, han sido programadas varias actividades. Entre ellas cabe mencionar la disertación de la licenciada en psicología María Beatriz Müller, directora de Salud Activa, una Organización No Gubernamental dedicada a luchar contra la violencia, el maltrato y el abuso.

La disertación se llevó a cabo en el recinto del Concejo Deliberante y un importante número de personas, entre las que se encontraban representantes de la Justicia, docentes y referentes de instituciones y entidades de la ciudad, la especialista abordó el tema del abuso sexual infantil.

Charla

Con el fin de obtener datos sobre el avance de este flagelo en nuestro país y sobre cómo se analizan los casos registrados, LA OPINION dialogó con Beatriz Müller.

“Es el segundo año que realizamos esta charla en Pergamino y notamos una fuerte presencia de la comunidad. Se encontraban presentes los representantes de la Justicia, las agentes de la Comisaría de la Mujer, docentes, padres y representantes de instituciones.

“La idea de esta charla surgió a partir de un `disparador´, un cortometraje que realizamos junto a una asociación civil llamada ‘Amanecer’: Luego explicamos las etapas principales de un caso típico de violación y de abuso de menores, etapas que causan marcas muy profundas en la vida de la víctima, que establecen un antes y un después”, comentó Müller.

Etapas

Haciendo referencia a las etapas que se dan en un caso típico de abuso sexual, la psicóloga indicó que “la primera es una etapa de captación que se caracteriza por la creación de un vínculo que en la mayoría de los casos existe de antemano, porque se da en el seno familiar.

Luego se da una etapa en la que comienzan a advertirse las primeras interrelaciones sexuales. De este modo se pasa del ‘jugueteo‘ al acto sexualizado. La intencionalidad allí la deposita el adulto”.

Definición

El abuso sexual se define como “toda actividad de carácter sexual que un adulto/a impone a un niño/a y la utilización sexual de un niño/a por parte de un adulto/a para su propia gratificación”.

Para detectar los casos de abuso sexual en menores, existen los denominados “indicadores altamente específicos”. Beatriz Müller explicó que estos factores se dividen en físicos y psicológicos. Entre los primeros se encuentran las lesiones y el sangrado en zonas genitales y/o anales, infecciones genitales o de transmisión sexual, embarazos, cualquiera de estos indicadores, junto con hematomas o escoriaciones en el resto del cuerpo por maltrato físico generalizado. “Los indicadores altamente específicos psicológicos son el relato del niño, conductas erotizadas o sexualizadas que no son habituales en los menores y la coerción sexual hacia otros niños.

“Existe una larga lista, como sufrir trastornos del sueño, pesadillas, incontinencia, esconderse en los rincones, rebelarse contra la autoridad, anorexia, bulimia, obesidad, intentos de suicidio, adicciones, somatizaciones, fobias y trastornos del lenguaje, que son síntomas que también se advierten en otro tipo de problemáticas”, sostuvo la especialista.

Traspaso de niveles

Interrogada sobre el acto del abuso en sí mismo y sobre cómo se llega a generar una situación de este tipo, en la que el adulto interviene sobre el menor en una relación de perversión, Müller explicó: “El abuso sexual se está dando en todos los niveles y no existe una característica especial en la familia o en el niño que hagan que sean particularmente vulnerables. Muchas veces aparecen casos en familias muy estructuradas, donde prevalece una relación de contención, y eso parece inexplicable.

“El abuso sexual siempre ha existido y en grandes cantidades, pero creo que lo que existe ahora es una mayor visibilización y difusión, pero los abusos se dan desde épocas arcaicas. Quizá la falta de intervención adecuada hace que los casos se multipliquen de a poco. Si hubiese más intervención, cuidado y tratamiento quizá bajaría la tasa pero en realidad el abuso es producto de una persona que ha decidido, en su total y absoluta conciencia, dedicarse a abusar de los niños.

“Los abusos se dan porque existe un psicópata con rasgos perversos que decide abusar de niños. Y esto es incurable porque el abusador tiene una estructura psicopática, es decir, carece de la capacidad de darse cuenta de lo que hace, además de sentir empatía por el otro, sólo piensa en su propia gratificación y bienestar, no tiene culpa ni vergüenza”.

Políticas públicas

En cuanto al estado de las políticas públicas en torno a este flagelo, la psicóloga se mostró decepcionada por el mal funcionamiento de éstas. “Las políticas públicas son un desastre. No hay nada pensado, no hay dispositivos. Sí hay servicios zonales y locales pero no hay profesionales especializados, no hay capacitación, no hay prevención adecuada. Todavía no se ha tomado conciencia de lo grave que es el abuso a un menor. “No existen programas, instituciones ni profesionales que traten adecuadamente este flagelo.

“Por su parte el marco legal tiene algunas cuestiones interesantes. El problema no radica en la ley sino en cómo se aplica. Todavía tenemos una justicia muy machista y negadora del abuso. Es muy difícil trabajar así, las condenas se logran pero existen significativas demoras. Son más las frustraciones que los éxitos”, concluyó Müller.

Más datos

Se calcula que cada hora que transcurre 228 niños son explotados sexualmente en América Latina y el Caribe.

La información recopilada en distintos países de la región de América latina y el Caribe muestra que entre el 70 y el 80 por ciento de las víctimas de abuso sexual son niñas, que en la mitad de los casos los agresores viven con las víctimas y que en tres cuartas partes son familiares directos. Cuando el abusador tiene las llaves de la casa, la sociedad no puede permanecer indiferente.

Cuando se habla del abuso también es necesario ocuparse del hombre que lo causa. El machismo, sumado a la violencia de género, es a menudo un antecedente de la violencia contra los niños. Se necesita un movimiento de hombres que repudien esta mal llamada “masculinidad” y que se conviertan en un factor de protección.

Las familias constituyen el primer entorno de defensa contra el abuso, para ello es necesario otorgarles las herramientas necesarias para proteger a sus hijos. Existen casos de madres que, aún ante la certeza de un abuso perpetrado por sus propios maridos, deciden callar ante la imposibilidad de sostener el hogar en caso de denunciar al agresor. La ayuda financiera para las víctimas debe establecerse como prioridad en los países que quieran trabajar seriamente para erradicar esta problemática. Solo así podremos garantizar la justicia efectiva en casos de abuso.

Un niño explotado es el último eslabón de una serie previa de violaciones a sus derechos, que no han sido debidamente garantizados. La violencia, la negligencia y el abuso conducen a la explotación sexual infantil.

Comentá la nota