La mitad de internos penitenciarios realiza algún tipo de estudio

La mitad de internos penitenciarios realiza algún tipo de estudio
263 internos estudian dentro de los niveles primarios, secundarios, universitarios y capacitaciones de oficio.
Más de la mitad de los internos del Servicio Penitenciario, ubicado en Miraflores, acceden a los estudios de nivel primario, secundario, carreras de la Facultades de Humanidades, y capacitaciones laborales en carpintería, electromecánica, informática y braile, que dependen de la Escuela Primaria Nº188.

El Penitenciario cuenta con 453 internos, de los cuales el 70% son menores de 30 años que no han terminado algún nivel de escolaridad. En este sentido, el responsable del Sistema Educativo, Dario Casas, comentó que en números actualizados, 263 internos asisten a alguna de estas posibilidades educativas, entre ellos 63 alumnos a la Primaria, 45 alumnos a la Secundaria, 25 cursan alguna carrera de la Facultad y 130 concurren a alguna capacitación.

Además, hace poco tiempo se dio inicio a los talleres de actividades extra áulicas en música, teatro y comunicación social, que depende de programas nacionales, a cargo de la Escuela Secundaria Nº3.

Casas comentó que “estos números constantemente se están modificando, porque el alumno puede haber obtenido la libertad o algún beneficio”. De este modo, el interno puede elegir el momento del año que desea ingresar en algún tipo de actividad educativa, que le puede servir para “generar herramientas para reinsertarse nuevamente en la comunidad”.

Cabe destacar que por medio del Gabinete de Asistentes Sociales gestionan lo que necesitan en el ámbito educativo y para inscribirse, y el Servicio aporta económicamente para el material didáctico, fotocopias, apuntes, libros y medio de transporte en algunos casos.

Universitario

El Penitenciario cuenta con un convenio con la Facultad de Humanidades, mediante el que se brindan carreras de Letras, Trabajo Social, Filosofía, Ciencias de la Educación, entre otras, por lo que docentes universitarios asisten al servicio brindando las respectivas clases. Además, existen casos en los que internos están estudiando en universidades privadas. “Están quienes obtienen beneficios, hay dos alumnos que hacen carreras a distancia, y van a la Universidad Popular a rendir, siempre con custodia”,aseguró Casas. En este caso, los que estudian en universidades privadas, los costos son pagados por medios propios, y con permiso del juez.

“El Penitenciario no cuenta con antecedentes de internos que se hayan recibido de alguna carrera universitaria mientras cumplen la condena, pero sí que una vez que salen en libertad se reciben porque les falta dos o tres materias, por ejemplo el ex interno Bulacio y Tula, que se recibió afuera”, acotó el responsable del Sistema Educativo del Penal.

Dentro de las capacitaciones de oficio que se dictan de manera teórica y práctica dentro del Servicio Penitenciario, de Costurería, Carpintería, Electromecánica, Herrería, y Panadería, los internos tienen la posibilidad de ofrecer lo que produzcan afuera del Penitenciario, obteniendo un rédito económico o material para ellos. En este sentido, la División Producción se hace cargo de la compra de los insumos y la venta de los productos, y se le da a cada interno lo que le corresponde. Por ejemplo, en el caso de la Panadería, si se hacen dos gavetas, una queda para el penal y otra para que los internos las vendan. A los que hacen blocks de cemento, se les paga con bolsas de cemento.

Así también, dentro del Taller de Carpintería se realizan trabajos solidarios donde arreglan muebles para escuelas, o se realizan artesanías para ofrecerlas en las ferias artesanales o la Fiesta del Poncho. En Panadería, algunos internos salen maestros factureros o maestros panaderos. En este caso, el responsable del área comentó que “hay internos que vienen aprender, y personas que ya trabajaron en panaderías y siguen aprendiendo ahora con un profesor”.

Testimonio

Un interno que participa del taller de costurería comentó su historia, en la que manifestó: “No sabíamos ni enhebrar la aguja, y ahora estamos haciendo ropa; uno se siente diferente porque en el pabellón en lo único que está pensando uno es en qué cosa mala puede hacer en contra del servicio, de los veladores”. Y agregó: “Los compañeros que por ahí no tienen visitas nunca, les arreglamos la ropa que se les rompe”.

Además, remarcó que desde el servicio “se han enfocado en ayudarnos a cada uno de nosotros para tener un pensamiento cambiado. Hoy en día ya no pensamos como antes”.

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