Es una de las medidas de seguridad que implemento el Banco Central. Sirven para brindar mayor privacidad a los clientes y también para obstaculizar la visión de un potencial ladrón.
Si bien el plazo para la instalación de casilleros que servirán para que los clientes y empleados dejen sus celulares mientras están dentro del banco vence en abril, las entidades prefirieron comenzar por una medida para la que tienen tiempo hasta el 30 de junio, pero que es la más sencilla de implementar: colocar mamparas frente a las cajas para brindarles más privacidad a los clientes que tienen que hacer transacciones por altas sumas de dinero.
Son seis los bancos de la ciudad que ya cuentan con los paneles destinados a ampliar las comodidades de sus clientes cuando efectúan los trámites y, de paso, obstaculizar la visual de los potenciales delincuentes que están a la expectativa para robarles el efectivo una vez que salen a la calle y ya no cuentan con el amparo del banco y sus custodios. A diferencia de la futura obligación de dejar los celulares para entrar en el banco, cuyo anuncio generó rechazos entre muchos clientes, la medida de las mamparas fue vista con buenos ojos por dar mayor seguridad sin generar molestias. Sin embargo, los afectados en este caso parecen ser los empleados de las cajas, ya que tanto en bancos locales como en la capital nacional afloraron quejas por la situación de encierro y aislamiento en la que transcurre su jornada laboral.
Las sucursales puntanas de los bancos Columbia, Santander Río, Hipotecario y Standard Bank anticiparon las exigencias que el Banco Central anunció en enero e instalaron las mamparas durante el último mes de 2010. A su vez, en el Supervielle y el Galicia la medida fue implementada hace dos semanas, y otros bancos como el Francés y el Macro, informaron que los paneles llegarán en los próximos días para sumarse a la movida nacional. El Banco Nación, en cambio, no tiene novedades de su casa central sobre la fecha en la que concretará las medidas exigidas por las autoridades del BCRA.
Desde uno de los bancos ubicados en la peatonal de San Luis, en el que la medida fue implementada en diciembre, contaron que, para los empleados de las cajas, la colocación de los paneles no fue una buena noticia. “Lo de los celulares no es visto como un problema, es algo que molestará más a los clientes, pero lo de las mamparas generó descontento porque los cajeros no quedarán bien en el aspecto psicológico después de estar diez horas mirando una pared blanca”, explicó uno de los empleados a El Diario. Y agregó que trabajar entre los paneles es “como estar todo el día en una caja de zapatos”.
La cajera de una entidad cercana, explicó que la medida tiene “sus pro y sus contras”, tanto para el bienestar de los empleados como para la seguridad del banco. “Lo bueno es que te dedicás sólo al cliente que estás atendiendo y no estás pendiente del resto, que casi siempre está ansioso por llegar al lugar en el que lo atienden. Además queda claro que el cliente tiene más privacidad”, contó la mujer, quien agregó que, por otro lado, trabajar con los paneles enfrente te aísla de tus compañeros de trabajo. “Ahora te comunicás sólo con el teléfono interno, es bastante raro”, aseguró.
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