La pareja fue hallada después de un llamado porque la casa se incendiaba. El hombre, de 58 años, estaba en el patio y la mujer, de 50, en el interior. Hasta anoche no había detenidos.
Un matrimonio apareció asesinado a puñaladas e incinerado en el interior de su casa de Coquimbito, Maipú. Por el momento, las causas por las que se produjo el hecho son un misterio. Sus familiares dijeron que será difícil determinar si se trató de un robo porque la vivienda quedó prácticamente destruida.
Ocurrió cerca de la medianoche de ayer. Fue cuando varios estallidos provenientes de la casa del matrimonio formado por José Pacheco (58) y Dolores Guerrero (50) terminaron con la calma que en ese momento había sobre Castro Barros al 3000 (50 metros al sur de calle Roca) del distrito General Ortega.
"Parecían disparos; fueron varios seguidos y fuertes", recordó una vecina que ayer por la tarde se había reunido con otro grupo de mujeres para hablar de lo sucedido; "eran ruidos impresionantes. Mi marido cree que fueron los estallidos de las cañas que tenían en la casa", especuló otra mujer.
Los estruendos provenientes de la vivienda sorprendieron a los habitantes de la zona, que califican el lugar donde viven como "muy tranquilo" y alejado de la inseguridad.
Tras los estruendos siguieron las llamas, que fueron descubiertas por un hombre que vive a 50 metros de las víctimas y que regresaba a su propiedad. Fue él quien llamó a los bomberos.
Apagar el fuego no fue fácil. De hecho, familiares del matrimonio descubrieron ayer por la tarde, cuando ya la vorágine policial y mediática había terminado, que la casa quedó prácticamente destruida.
Cuando los rescatistas lograron entrar en la propiedad, a la 0.45, encontraron en el comedor de la vivienda el cuerpo de Dolores del Carmen Guerrero. Aunque estaba muy quemado, no fue difícil descubrir que antes de que comenzaran las llamas había sido apuñalada en el pecho.
Mientras se producía el hallazgo, otro grupo de bomberos lidiaba con el fuego que había en otras áreas de la propiedad y que recién pudo ser extinguido a las 2 de la mañana. Entonces, en un patio trasero y debajo de una parra fue hallado el cadáver de José Pacheco. Al igual que su mujer, tenía una puñalada en el pecho.
Nada llamativo
Familiares que ayer llegaron a la casa del matrimonio contaron que recibieron la noticia por partes: "Primero fue la novedad del incendio y por eso vinimos a la casa. Luego, los encontraron a ellos", dijeron.
Algo llamativo para los vecinos es que ninguno de los tres perros que vivían con los Pacheco-Guerrero ladró antes de las explosiones, siendo que, cuando no conocían a alguien, le hacían saber su desconfianza a través de ladridos. Uno de esos perros fue hallado sin vida y también se investiga en qué circunstancias murió. "No vimos ni escuchamos nada raro. Con Dolores estuve por última vez el sábado. Estaba bien. A su esposo lo vi el domingo cuando pasaba en la camioneta. Fue la última vez que los crucé", contó una amiga de las víctimas.
Ella también agregó que el matrimonio hacía poco había empleado a unos albañiles para que les construyeran un techo en la parte del garaje pero que el lunes los trabajadores no fueron.
En tanto, sus familiares contaron que las víctimas no tenían problemas con nadie, por lo que les resulta extraño especular con la posibilidad de que alguien haya querido matarlos, por ejemplo por una venganza. Pero a la vez aseguraron que es imposible determinar si falta algún objeto de valor de la casa porque todo quedó destruido por el fuego.
Es más, en la parte delantera de la vivienda estaban estacionados los tres autos de la pareja: un Renault 12, una Chevrolet Meriva y una camioneta Ford F-100. Una hipótesis que deslizó un investigador es que Pacheco haya realizado una cobranza, posiblemente, de la venta de autos.
Al cierre de esta edición, las autoridades del Ministerio de Seguridad estaba reunidas con la fiscal que investiga el caso, Claudia Ríos.
Perfil de las víctimas
Pacheco se desempeñaba como metalúrgico en una empresa de transportes. "Era muy trabajador", lo definieron sus familiares. "Nos criamos juntos. Cuando éramos chicos él vivía en esta zona pero hace varios años viajó a Buenos Aires y conoció a Dolores. Tiempo después volvió y se compró su casa", recordó.
Guerrero era ama de casa; sus familiares la definieron como una persona solidaria y de compromiso social que, incluso, logró que colocaran gas en varias cuadras de la calle Castro Barros.
La casa donde las víctimas fueron asesinadas es de condición humilde, como el resto de las viviendas ubicadas a lo largo de la calle, que es de tierra y con poca iluminación artificial. Enfrente de la vivienda hay un descampado que se transformó en canchita. "Era un lugar muy tranquilo; jamás los escuchamos quejarse. Hasta que pasó esto", cerró un pariente.
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