La hicieron por primera vez. Bailaron unas 40 personas de cuatro academias de Sarmiento.
Durante casi dos meses, integrantes de cuatro academias de danza ensayaron la coreografía de la misa criolla, que incluyó cuadros de Cristo Viviente. Los cantos fueron acompañados por chacareras y carnavalitos, con bailarines de 4 a 38 años que exhibieron un prolijo vestuario.
La gente siguió la actuación rodeando a los actores, desde el corral y también desde la senda que lleva al Cristo de la Quebrada. Luego, el sacerdote subió al escenario y celebró la misa, con 12 bautismos. Este fue el punto cúlmine de una jornada que bien temprano había tenido la procesión gaucha. En la tarde, lo religioso le dio paso a lo musical, con una apretada agenda de grupos folclóricos y de cuarteto.
Por otro lado, de la fiesta original, poco queda de los ritos de marcada de animales y destrezas gauchas. “Antes esta fiesta duraba dos días y daba el tiempo, pero ahora no. Por eso ya casi no hacemos marcadas”, contó Ramón Frías, al frente de la Agrupación Camperos La Flecha.
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