Mientras la capital cordobesa comienza a volver a la normalidad tras los saqueos y episodios de violencia ocurridos durante los últimos dos días, un legislador de esa provincia, pero de origen sanluiseño, analizó las circunstancias que rodearon al episodio.
“Percibí un fenómeno absolutamente distinto al que se vivió en el 2001. Un fenómeno donde algo uno puede percibir cuando vive en Córdoba y ve pequeños fenómenos que se producen en la ciudad ante pequeñas señales" indicó el legislador.
Y ejemplificó: “Cuando hay un paro de los que se denominan ¨zorros grises¨, que son los inspectores de tránsito, la gente empieza a no respetar ninguna de las normas de tránsito, ninguna”.
El dirigente remarcó que “lo que se produjo fue un fenómeno de fragmentación social terrible, porque en el centro había un nivel de organización con los motoqueros; pero en los barrios quienes entraron a saquear era la propia gente del barrio”.
A diferencia de hace doce años, los saqueadores ingresaban a los comercios y “no se llevaban alimentos de primera necesidad, se comenzaba por el alcohol, electrodomésticos y el que entraba al último llevaba lo que quedaba”.
Cid, también analizó los hechos desde el punto de vista político: “Había que estar muy atentos a lo que ocurriera con la Policía porque se había descabezado la conducción (luego del escándalo del narcotráfico). Es una Policía mal paga como todas las del país, pero es una de las mejores pagas de Argentina”.
En ese sentido, consideró que el problema debió haber sido atacado antes por el gobierno, incluso cuando las esposas de los agentes del orden comenzaron a manifestarse. “Estuvo lento de reflejos el Gobernador; había que tomar cartas en el asunto por lo menos la semana pasada o hace 10 días”, indicó.
El legislador también lamentó el cruce de De la Sota con el Gobierno Nacional. “El Gobierno estuvo flojo de reflejos, pero el Nacional dejó a ver cuándo estallaba Córdoba y tenía la posibilidad de generar alguna intervención o lo que fuere”.

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