Edmundo y Jorge Jiménez sobreviven de la primera gestión del gobernador, José Alperovich; el resto de los colaboradores fueron trasladados y muy pocos debieron dejar la función pública en medio de escándalos o envueltos por crisis económicas y políticas.
Hubo pocos, sólo dos, que mantuvieron sus cargos ministeriales desde 2003 a la fecha en el gabinete de Alperovich: Edmundo Jiménez (Gobierno) y Jorge Jiménez (Economía). En otros puestos se vienen manteniendo desde el inicio Julio Saguir (secretario de Planeamiento), Gustavo Durán (interventor del Instituto de la Vivienda) y Oscar Mirkin (Obras Públicas). Si repasamos los puestos en los que sus titulares se mantuvieron inalterables observamos que pertenecen a áreas a las que Alperovich les prestó especial atención para desarrollar su gestión: manejo de los recursos, obras públicas y viviendas y relaciones políticas y sindicales.
También hay varios funcionarios que permanecen en el equipo desde la primera hora, aunque rotando en varios puestos, tales como Jorge Gassenbauer (secretario privado, interventor de la Caja Popular y ministro de Desarrollo Productivo), Mario Koltan (interventor del Instituto de Previsión y de la CPA), Beatriz Mirkin (secretaria de Políticas Sociales y ministra de Desarrollo Social).
Jiménez, el conductor del Ministerio de Economía, no es la excepción a la regla en materia de cultivar el perfil bajo. Su área es conocida por el mandatario desde tiempos en que Julio Miranda estaba al frente del Ejecutivo.
“En cierta medida uno puede decir que la continuidad en el cargo responde a la confianza que depositó en mí el gobernador”, dijo Jiménez a LA GACETA. El ministro tiene en claro una de las reglas básicas de la función pública. “Desde el punto de vista político, todos los funcionarios somos fusibles de la gestión”, indica.
El titular del Palacio de Hacienda dice que, al hacer una revisión de gestión, “cada funcionario siente que tuvo y tiene muchas responsabilidades por la tarea realizada y por lo que falta por hacer”.
Sin embargo, reconoce, es difícil sostenerse en la función por “la pérdida de intimidad (al ser un hombre público), las presiones inmensas de distintos sectores y la interpretación que la sociedad pueda hacer sobre las decisiones que se toman”. En este sentido, afirma que “muchas acciones tal vez no son entendidas o resultan difícil de entender por la gente”.
“Aparentemente, el gobernador está conforme con lo que uno hace; sólo hay que creer en los objetivos finales de la gestión: mejorar día tras día a Tucumán”, señala.
Desarrollar la vocación
Su par en el gabinete, Edmundo Jiménez coincide en que la permanencia durante tanto tiempo en el cargo se debe a la confianza expuesta por el mandatario. “Para mí, este es el mejor puesto que tuve, porque me permitió desarrollar mi vocacion y mis inquietudes trabajando sobre la política del gobierno”, manifestó a LA GACETA. Destacó que la cartera es “la más política de todas” y que por eso lo atrapa, ya que hay otras que son muy técnicas. Aunque reconoce que otra área del PE que tiene incidencia en materia política es la Secretaría General de la Gobernación.
¿Está conforme con el perfil que le dio al Ministerio?, se le consultó. “Hay que trabajar con mucho consenso y participación, a la gente y a los factores interesados en algún tema hay que darles el espacio para que sean escuchados; y hay que escucharlos. Es la mejor forma de ir resolviendo los problemas”, contestó.
“Es difícil mencionar uno”, señala cuando se le pregunta sobre aspectos que puede remarcar de su tarea al frente del ministerio. “Sin que pretenda ser el más importante, es muy destacable el resultado de las distintas elecciones que se dieron en la provincia; los resultados electorales fueron muy satisfactorios”, expresó.







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