Desde que asumió, Zin debió afrontar las continuas acusaciones y achaques de la oposición, sobre todo, del bloque conformado por los diputados de la Coalición Cívica, empeñados en sacar de las casillas al mediático ministro.
Pero, en realidad, se trató de la gota que rebalsó el vaso porque el Gobernador ya estaba ofuscado con la actuación del Ministerio respecto al brote de Gripe A. Y, pese a que el legado reservado de llamados con el que cuenta Oyarbide no registra llamadas entre Lorenzo y Zin, habría una llamada o mail que lo comprometería aún más.
De hecho, sólo cuando se conoció el nexo entre Lorenzo y Costa, el ministerio habría dejado de comprarle medicamentos a esas droguerías. Y, aunque Zin no estaría involucrado en el negocio ilegal de medicamentos adulterados, le cabría responsabilidad política.
Incluso, desde que se conoció la vinculación de la Cartera de Salud con San Javier (propiedad de Lorenzo) y Congreso Salud (donde Lorenzo aparece como apoderado), a través de IOMA, algunos funcionarios llegaron a sospechar de la vinculación del ex ministro, una conexión que nunca se comprobó.

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